Si resulta alarmante que los bebes y niños ya padezcan estrés durante sus primeros años de existencia, más preocupante aún puede ser el reciente descubrimiento de que la ansiedad que han sufrido sus propias madres mientras los llevaban en el vientre podría marcar su futuro.

Relevante:

*** Los descendientes de madres estresadas son en general más impulsivos y susceptibles al estrés y tendrán más problemas para controlar sus emociones que aquellos cuyas madres no lo sufrieron en el embarazo, de acuerdo a una investigación de la Universidad de Constanza (UK, según sus siglas en alemán).

*** “El primer ambiente de desarrollo del bebé, el útero, es clave, y el embarazo es un lapso muy sensible al ambiente psicosocial materno, mucho más que después de que nace el bebé. El estrés puede pasar de la madre al feto en el útero y tener un efecto que puede prolongarse toda la vida”, han explicado los doctores Helen Gunter y Thomas Elbert, de la UK germana.

*** “Hoy en día, un recién nacido tiene 50 veces más probabilidades de sufrir estrés que hace 15 años, según un estudio dirigido por el doctor Francisco Miguel Tobal, de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), quien explica que “el estrés se produce tanto en la fase previa del nacimiento, como en el parto y en sus primeros meses de vida”.

Mucho antes de recibir el cachete en las nalgas que los hará llorar e impulsará a que llenen sus pulmones de aire, los recién nacidos ya vienen ‘preparados de fábrica’ para afrontar, de mejor o peor manera, no sólo tan duro recibimiento sino las otras sorpresas desagradables que les deparará el mundo al que llegan.

La capacidad de una persona de afrontar y soportar las situaciones de máxima tensión nerviosa o la propensión a agobiarse ante los problemas, sentir ansiedad y sufrir trastornos de conducta vienen programadas en sus genes por el estrés que ha sufrido su madre durante la gestación, según una investigación alemana.

La investigación de la Universidad de Constanza (UK, según sus siglas en alemán), en Baden-Wurtemberg, estudió el ADN de 25 mujeres embarazadas y el de sus hijos a los 10 y a los 19 años de edad.

Algunas de las madres habían experimentado durante su gestación una situación de amenaza constante de violencia por parte de su marido o pareja.

Los científicos germanos descubrieron que los descendientes de aquellas mujeres que habían sido víctimas de una circunstancia vital tan angustiosa como la violencia doméstica de género presentaban diferencias en un gen denominado receptor de glucocorticoides (GR), el cual se halla relacionado con los trastornos de comportamiento y las enfermedades mentales.

En cambio, los adolescentes de madres que vivieron un embarazo normal y relajado no mostraron esas modificaciones genéticas.

El gen GR ayuda a regular la respuesta hormonal del organismo ante las situaciones estresantes, haciendo que la persona sea más consciente del estrés para poder reaccionar a la situación de riesgo amenaza más rápido tanto mental como fisiológicamente.

Los investigadores germanos también entrevistaron a los adolescentes descendientes de las madres estresadas, comprobando que eran, en general, más impulsivos y susceptibles al estrés y tenían más problemas para controlar sus emociones que aquellos cuyas madres no sufrieron estrés en el embarazo.

Tensión nerviosa en el vientre materno

“Parecería como si el feto recibiera señales de su madre que le indican que va a nacer en un mundo peligroso”, han señalado los autores de la investigación, los doctores Helen Gunter y Thomas Elbert, de la Universidad de Constanza.

Para los investigadores, “el primer ambiente de desarrollo del bebé, el útero, es clave, y el embarazo es un lapso muy sensible al ambiente psicosocial materno, mucho más que después de que nace el bebé. El estrés puede pasar de la madre al feto en el útero y tener un efecto que puede prolongarse toda la vida”.

Lejos de aliviar este efecto, las circunstancias y ambiente que aguardan a muchos bebés cuando vienen al mundo – que suelen ser una continuidad de los sucedido antes y durante la gestación- contribuyen a acentuar su inestabilidad psico-emocional.

“Hoy en día un recién nacido tiene 50 veces más probabilidades de sufrir estrés que hace 15 años, según un estudio dirigido por el doctor Francisco Miguel Tobal, profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Complutense de Madrid (UCM).

“El estrés se produce tanto en la fase previa del nacimiento del bebé, como en el parto y en sus primeros meses de vida. Todas las situaciones que afectan a la madre se transmiten al feto a nivel hormonal”, ha explicado el autor del estudio, presentado durante las ‘Primeras jornadas sobre el estrés del bebé’.

El estudio destaca como causas del estrés infantil: la enfermedad, la falta de cuidados, la alimentación insuficiente o inadecuada, un entorno familiar con falta de afecto o cariño, discusiones o incomunicación, así como diversos factores ambientales como ruidos, aislamiento, soledad u oscuridad.

Según el doctor Tobal, “el estrés puede afectar al desarrollo emocional y social del niño, y causarle baja autoestima y capacidad para relacionarse y problemas de memoria”.

Eugenio Frater/EFE – REPORTAJES.

Foto EFE