Patricia Gutiérrez-Otero

A nuestros hermanos huicholes,
a su tierra sagrada, a sus quereres.

El jardín donde el árbol plantamos,
comimos higos verdes
contamos nubes
y desciframos juegos de estrellas;
ese mismo jardín
donde vimos girar el cielo
por el olor del musgo
y de la tierra seca.
Los cuerpos florecían.
Ese jardín,
no es el mismo;
lo extraviamos en un recodo
con sus estrellas y sus higos.