Butch Cassidy y Sundance Kids bandidos estadounidenses
Por Silvio González
Desde que en septiembre del 2010 se realizara en Trevelin, provincia argentina de Chubut, el II Simposio internacional sobre bandidos norteamericanos en la Patagonia, el tema provocó nuevas investigaciones y recuentos imprescindibles.
No fue casual la elección de esta zona, sino por la semejanza de la Patagonia con el lejano oeste norteamericano; en ella se replican las áreas despobladas, polvorientas, el silencio de la noche, así como incontables posibilidades de asaltar bancos debido a lo extenso del territorio y la incompetencia policial de entonces.
Butch Cassidy y el Sundance Kids fueron los jefes de una de las más temibles bandas estadounidenses de forajidos conocida como la Wild Bunch, que se especializó en el asalto a trenes y bancos repletos de oro y dinero en las montañas rocosas por la década de 1890.
Aunque el primer asalto a un tren en Estados Unidos ocurrió el 6 de octubre de 1866 y lo protagonizó la banda de los Hermanos Reno, a partir de ese momento los robos proliferaron durante los años siguientes.
Las pandillas más importantes operaban en distintos territorios como la Banda de los Hermanos Reno al sur de Indiana, la de los Farrington en Kentucky y Tennessee, y la del famoso Jesse James en los estados del Oeste.
Nació Butch Cassidy el 13 de abril de 1866 en el estado de Utah, y su verdadero nombre era Robert Leroy Parker, mientras Sundance Kids el 19 de abril de 1868 y se llamaba Harry Alonso Longbaugh.
Después de varias escaramuzas y balaceras con las autoridades y la poderosa Agencia Nacional de Detectives Pinkerton, a Cassidy y a Sundance no les quedó otra alternativa que huir al Cono Sur latinoamericano; el gobierno pagaba una recompensa de 30 mil dólares a quien los entregara vivos o muertos.
Andanzas en Argentina
Probablemente el espíritu de aventura tuvo mucho que ver en la decisión de estos dos bandidos que en 1901 desembarcaron en la ciudad de Buenos Aires, en el barrio de La Boca, muy cerca del paseo conocido ahora como “Caminito”.
En Argentina sus nombres habrían de cambiar una vez más: Sundance pasaría a ser conocido como Henry Place y Cassidy como Santiago Ryan, según los investigadores. El primero viajó acompañado de su compañera de fechorías y amante Etta Place.
Estuvieron poco más de un mes en Buenos Aires y se alojaron en un hotel de las calles Cangallo y 25 de Mayo, cerca del puerto donde entablaron relaciones con la familia del primer aviador argentino Jorge Newbery, quienes recomendaron a los bandidos radicarse en Argentina.
Antes de partir de los Estados Unidos, la pareja realizó un gran robo y parte de ese dinero lo trajeron a Argentina subrepticiamente, un aspecto poco investigado.
Se trataba del atraco el 19 de septiembre de 1900 a los locales del First National Bank; estudiosos aseguran que el botín sustraído fue de 32 mil dólares, toda una fortuna en aquella época.
Los antecedentes penales de Cassidy indicaban que fue liberado por un indulto gubernamental, en tanto los de Sundance apuntaban a que se había fugado de la cárcel.
Esto asegura el historiador Francisco N. Juárez en un artículo de la revista “Co&Co”, en la cual afirma igualmente que no tenían antecedentes por asesinato.
El primer viaje con destino a la Patagonia, después del arribo a Buenos Aires, fue en tren y estuvieron en la estación Limay (Cipolletti) del Ferrocarril Sur, donde le pagaron al chileno Francisco Albornoz para que los llevara hasta la colonia galesa 16 de Octubre.
El primer asalto que puso en evidencia su paso por el sur se produjo el 14 de febrero de 1905 en el banco de las calles Londres y Tarapacá de Río Gallegos; en esa oportunidad se llevaron 20 mil pesos y una caja repleta de libras esterlinas.
Un par de años más tarde reaparecieron en Cholila como vendedores de caballos y ovejas, y abrieron un negocio al que dejaron en la dirección a un inglés apellidado Moore, según refieren Carlos Torrengo y Claudio Andrade en el diario Río Negro.
En 1907 se produjo un nuevo asalto, esta vez al banco de villa Mercedes aunque sin dejar demasiados rastros; Cassidy, Sundance y Etta abandonaron la Patagonia y se marcharon a un lugar más inhóspito conocido por San Vicente, en Bolivia, donde finalmente encontraron la muerte.
El 7 de noviembre de 1908 fueron abatidos por la milicia boliviana. Queda la leyenda de que uno de los dos bandoleros pudo escapar con vida y regresar a Estados Unidos, donde falleció de muerte natural con otra identidad.
La fortuna robada nunca pudo ser recuperada por las autoridades y el paradero aún hoy se desconoce.
(*) El autor es jefe del Departamento de Difusión de Prensa Latina.
