Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo
Edgar Díaz Yáñez
El 16 de noviembre de 1922, hace 89 años, nace José Saramago. De origen humilde, sin terminar a tiempo sus estudios, trabajando a muy temprana edad para ayudar a la economía familiar, Saramago crece con más bajas que altas. Se casa en 1944 con Ilda Reis de quien se divorcia en 1969, procreando antes, en 1947, a Violante, su primera hija. El mismo año del nacimiento de su primogénita, publica Terra de pecado, que es un fracaso en ventas.
Cuatro lustros pasaron desde su primera novela para que Saramago retomara la literatura: «Sencillamente no tenía algo que decir y cuando no se tiene algo que decir lo mejor es callar». En 1966 publica Os poemas possíveis. En 1980, Levantado do chão, donde puede observarse el estilo único, inconfundible y casi poético que ha de distinguirlo. Ahora sí ya tiene algo de qué hablar y publica casi sin descanso. 1982, Memorial do convento; 1984, O ano da morte de Ricardo Reis; 1986, A jangada de pedra —en este mismo año, contando Saramago con más de 63 años, conoce a la periodista Pilar del Rio, la mujer que amaría hasta el final de sus días (se convierte ésta en traductora oficial al castellano de las obras de Saramago): «Para Pilar, que no había nacido y tardó tanto en llegar» reza la dedicatoria de As pequenas memórias (2006) —.
Saramago abandona Portugal y se instala en la isla de Lanzarote como acto de protesta porque el gobierno veta su presentación al Premio Literario Europeo del año 1991, porque “ofende a los católicos” con la novela O Evangelho Segundo Jesus Cristo, publicada en ese mismo año. Hay algo que Saramago dijo y dijo muy bien: «No creo en dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a los otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en dios, no lo necesito y además soy buena persona».
Empieza su consagración mundial a raíz de este hecho. Ya instalado en Lanzarote, publica en 1995 una de sus obras más conocidas y, acaso, mejores logradas: Ensaio sobre a Cegueira—novela que en 2008 se convierte en película bajo la dirección de Meirelles—en el cual relata un extraño caso donde la población de una ciudad se ha contagiado de una extraña enfermedad que ha dejado a todos ciegos. En 1997 publica Todos os nomes, para en 1998 hacerse acreedor al Premio Nobel de Literatura. Una de sus últimas novelas es As intermitenciâs da morte, historia que trata de un país donde se produce algo nunca visto: la muerte deja de realizar su trabajo, la gente deja de morir; ya nadie muere, pero todos continúan envejeciendo.
Saramago nunca buscó los premios o reconocimientos, ésos llegaron solos y como una respuesta a una pregunta nunca realizada («No he sentido jamás la necesidad de un triunfo, la necesidad de tener una carrera, la necesidad de ser reconocido, la necesidad de ser aplaudido, no lo he sentido jamás en mi vida. No he hecho en cada momento nada más que lo que tenía que hacer y las consecuencias han sido éstas, podrían haber sido otras.»). De los reconocimientos sólo mencionaré los que en Doctorados Honoris Causa recibió: Doctor Honoris Causa por la Universidad Nacional Autónoma de México, por la Universidad Autónoma de Madrid, por la Universidad de Brasilia, por la de Salamanca, por la de Castilla-La Mancha, de El Salvador, de la Nacional de Costa Rica, Universidad de la República, de Manchester, de Sevilla, Turín, Politécnica de Valencia, Las Palmas Gran Canaria, y la Universidad de Chile.
El 28 de enero de este año, 2011, se estrenó el documental José y Pilar, dirigido por Miguel Gonçalvez Mendes, en el que se plasman los últimos años de la pareja. En dicho documental fílmico, ya al final, puede disfrutarse de un Saramago feliz y lleno de vida decirle a su amada “Amor, se me ha ocurrido una historia acerca de Caín”. Caín (Caim) es publicada en 2009 y puede leerse como oraciones finales de la obra: «La historia ha acabado, no habrá más que contar». Algo muy curioso ya que, en efecto, la historia había acabado, no había más qué contar y nosotros no teníamos algo más que leer: Saramago muere el 18 de junio de 2010 a los 87 años de edad, en Lanzarote, debido a una leucemia crónica que derivó en un fallo multiorgánico.
No cantaremos las mañanitas en esta fecha ni festejaremos el lanzamiento de otro libro como el de tu cumpleaños 84. No estaremos tristes ni penaremos, festejaremos que hoy cumples 89 años y seguirás cumpliendo más mientras no cerremos tus libros, mientras nos fascinemos y nos interroguemos gracias a tus letras el porqué de este mundo tan raro que hemos construido. Festejaremos este y todos los demás cumpleaños por venir leyéndote y disfrutándote.
Feliz cumpleaños, por éste, por los que te debemos, y por los que vienen.
