(Primera de dos partes)
Ricardo Muñoz Munguía
Al preguntarnos sobre nosotros mismos, la respuesta nos jala de golpe hacia la infancia. Para confirmarlo, basta asomarse a la antología Trazos en el espejo. 15 autorretratos fugaces. La mayoría de los autores que en ese volumen se agrupan decidieron —o simplemente el reflejo al que se asomaron así se los dictó— mostrar una faceta de difícil digestión dada en la infancia, y que más allá de describir esa parte de su vida de forma cronológica es porque el rostro de lo que ahora es destino estuvo delineado en la niñez.
Trazos en el espejo se complementa por quince escritores entre poetas, narradores y ensayistas. Ellos son María Rivera, Alberto Chimal, Hernán Bravo Varela, Julián Herbert, Luis Felipe Fabre, Socorro Venegas, José Ramón Ruisánchez, Guadalupe Nettel, Brenda Lozano, Agustín Goenaga, Juan José Rodríguez, Martín Solares, Antonio Ramos Revillas, Daniela Tarazona y Luis Jorge Boone.
El punto oscilante del volumen para agrupar a los escritores mencionados se basa en la edad, que fueran de máximo cuarenta años, y la mayoría son nacidos en los setenta, salvo Agustín Goenaga (1984) y Brenda Lozano (1981).
En toda antología es natural mencionar que faltaron unos y sobraron otros. En Trazos en el espejo sólo diremos que hay páginas olvidables, de algún autor que se atrevió a cumplir con unas cuantas cuartillas “para no quedar fuera”. Lo importante fue que la gran mayoría obedeció al valor de su narración, como una caricia a la página andada. Así, vemos a la poeta María Rivera que opta por deshebrar el amor, primero, el de su pareja y, después, el de su hija Camila pero finalmente sosteniéndose o “se remonte a mi infancia, a mi madre, su casa abierta, esa patria de los días niños, su escuela, sus salones, los dientes y ratones; esos brazos”. Alberto Chimal expone su capacidad de ser niño de “dieces” mas la inseguridad que le inyectaban lo perturba aún pues “tenía prohibido cualquier orgullo y cualquier sensación de logro”. Hernán Bravo Varela describe una enfermedad que a pesar de que la podamos ver muy complicada, su forma se reduce por la grandeza de sus padres.
Vale mucho acercarse a este volumen, del que seguiremos dando cuenta breve sobre cada autorretrato fugaz.
