Edgar Díaz Yañez
«La vida de Fernando Benítez estuvo dedicada a buscar nuevas formas de traducir y mejorar los lazos que relacionan entre sí a los hombres». Palabras éstas con las que se inició el homenaje a Fernando Benítez el domingo 18 de diciembre en la sala principal del Palacio de Bellas Artes. Vicente Quirarte, el primero en hablar, por su función de moderador, de los seis participantes en la mesa, fue el autor de dichas letras.
«A las mujeres, les llamaba princesas; y a los hombres, hermanitos. Hace cien años nació mi gran amigo Fernando Benítez. Periodista, novelista, cronista, autor teatral» Fueron, también, las primeras palabras de Carlos Fuentes cuando tocó su turno, el último, de hablar.
El domingo 18 de diciembre fue considerado el óptimo para recordar, conmemorar y, por qué no, festejar a Fernando Benítez por sus cien años. En la sala principal del Palacio de Bellas Artes, entre un ambiente ameno, alegre y nostálgico, los seis participantes de la mesa recordaron a Benítez con mucha añoranza y sin ningún apremio.
Era pasado el mediodía cuando entraban a escenario, para tomar posesión de sus lugares, Fernando Canales, Vicente Rojo, Carlos Slim, Carlos Fuentes y Vicente Quirarte —José Emilio Pacheco llegó un poco más tarde—. El orden en el que entraron fue el orden en el que hablaron —a excepción de Quirarte quien fue el moderador—. Entre anécdotas, que más que recordar a Benítez, intentaban crear una imagen propia de él, transcurrió el tiempo que se hizo corto. Y cómo no iba a pasar el tiempo alígero cuando el tema de tertulia —me atrevo a decir— es una de las figuras más significativas de la cultura mexicana del siglo XX. Basta recordar sus suplementos culturales: México en la cultura, La Cultura en México, Sábado y La Jornada Semanal. Cabe recordar por igual que gracias a su trabajo al frente de estos suplementos impulsó la carrera de muchos escritores hoy día reconocidos internacionalmente: Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Carlos Monsiváis, Elena Poniatowska; y de artistas como Vicente Rojo y José Luis Cuevas. En sus páginas desfilaron nombres como: Juan García Ponce, Juan Rulfo, Juan José Arreola, León Felipe, Luis Cernuda, Gabriel García Márquez, Nicolás Guillén, Huberto Bátis, Cristina Pacheco, Rosario Castellanos, Augusto Monterroso, Álvaro Mutis, Gabriel Zaid y Octavio Paz.
Benítez nació el 16 de enero de 1912 en la Ciudad de México. Fue un hombre de múltiples y nada complejos haberes, elegante y amante de la buena vida—como nos lo hizo saber Carlos Slim, quien, osaré mencionar, no llevaba un escrito preparado y se limitó a lo que su memoria le traía en el momento. Algunas de sus obras —maestras, adjetivarían algunos— Fueron Viaje a la Tarahumara, En la tierra mágica del peyote y Los indios de México —una obra compuesta de cinco monumentales (sin hipérbole de por medio) volúmenes publicados entre 1967 y 1981— En estas obras, Benítez trata un tema que le apasionó: la vitalidad de la herencia indígena en el México moderno. Fue esta pasión la causante de una aportación fundamental al estudio de los indios en México; y por ello se le otorgaron los Premios Nacionales de Literatura y de Antropología.
Cómo no recordar con simpatía y nostalgia a quien fuera miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte como creador emérito.A quien obtuvo importantes premios, tales como el Premio Mazatlán de Literatura (1969), el Premio Nacional de Ciencias y Artes (1978), el Premio Nacional de Antropología (1980), la Medalla Manuel Gamio al Mérito Indigenista (1986), el Premio Nacional de Periodismo en Divulgación Cultural (1986), el Premio Aztlán (1989), el Premio Universidad Nacional de Docencia en Letras (1989), la Medalla al mérito ciudadano (1992), la Medalla de Oro por su contribución a la cultura (1993), la orden al Mérito de Duarte, Sánchez y Mella (1994), y muchos más.
José Emilio Pacheco mencionó que «no se puede concebir el México contemporáneo sin sus suplementos. Por eso, estoy convencido de que la memoria de nuestro país tiene una deuda con él» y es que «Siempre me ha conmovido pensar que Fernando Benítez fue el continuador de Ignacio Manuel Altamirano, quien sobre la patria en ruinas luchó por levantar el edificio de las letras y de las artes, como una respuesta y una barrera contra la ola de sangre y de barbarie»
El pintor Vicente Rojo, diseñador gráfico de los suplementos de Benítez, eligió la forma de una carta dirigida a su amigo y evocó, esta vez con las palabras, varias imágenes en que aparece Benítez.
Fernando Canales, quien fue el primero en hacer uso de la palabra, retrató a un Benítez completo con un escrito lleno de sentimiento y cariño como sólo podía escribirlo un gran amigo, un amigo de más de medio siglo.
Fernando Benítez, para quien el mejor homenaje es leerlo, murió el 21 de febrero del 2000, a los 88 años de edad, por un paro respiratorio.
Benítez en la cultura se titula la exposición, que en la Sala Adamo Boari, del Palacio de Bellas Arte, se inauguró ese mismo domingo y que permanecerá abierta al público durante enero. La muestra está integrada por libros, cartas, fotografías, recortes de periódico y primeras planas de los suplementos dirigidos por Benítez.
En las fotos, más de 50, aparece Benítez con Carlos Monsiváis a quien heredaría el legendario La cultura en México de la revista Siempre. Aparece igualmente con Luis Cardoza y Aragón, Emmanuel Carballo, José Iturriaga, Andrés Henestrosa y José Luis Cuevas, amigos y colaboradores de toda la vida. No faltan los recuerdos personales, destaca la foto de su boda con Georgina Conde.
Las piezas exhibidas forman parte del acervo de la Fundación Dr. Ildefonso Vázquez Santos, institución que conserva, en Monterrey, el acervo bibliográfico y hemerográfico de Fernando Benítez. En Monterrey ya se inauguró hace unos días una biblioteca con su nombre. El homenaje por los cien años de Fernando Benítez continuará durante 1912, anunció Stasia de la Garza, directora de Literatura del INBA, quien es la organizadora del magno homenaje que logró compaginar las complicadas agendas de Carlos Fuentes, José Emilio Pacheco, Vicente Rojo, Fernando Canales, Carlos Slim y Vicente Quirarte para recordar, por sus cien años, a Fernando Benítez.
