En una proporción de tres a uno
Gabriel Gutiérrez
“La cistitis —inflamación de la vejiga—puede tener su origen tanto en bacterias o factores externos, como la radioterapia. Sólo el padecimiento bacteriano abarca 80 por ciento de los casos”, dijo Othón Moreno Alcázar, jefe del Servicio de Urología del Hospital General de Zona número 1.
La prevalencia de la cistitis entre mujer y hombre es de tres a uno, sobre todo la de tipo bacteriano, debido al factor riesgo de contagio que implica, en el cuerpo femenino, la cercanía del recto, el periné, la vagina y el meato urinario.
En el hombre son más difíciles las infecciones de la vejiga por la dimensión de la uretra y la presencia de la próstata, destacó Moreno Alcázar.
Detalló que los síntomas más frecuentes de la cistitis son la polaquiuria (aumento en la frecuencia de orinar) y la disuria (ardor y urgencia de orinar, que va de leve hasta severa cuando no se puede controlar la orina y queda la sensación de que faltó terminar). En ambos casos, la orina no es transparente.
Otras manifestaciones que pueden aparecer en las infecciones bacterianas son fiebre no elevada y dolor suprapúbico y de espalda.
En ocasiones, apuntó el urólogo, la hematuria (presencia de sangre en la orina) es microscópica, sólo evidente en análisis de laboratorio, o macroscópica, cuando el paciente detecta visualmente que la orina ha cambiado de color y se enrojece.
El 40 por ciento de las mujeres que presentan cistitis tienen hematuria microscópica, por lo severo del proceso inflamatorio.
El especialista destacó que reeducar nuestra vejiga, a través de ciertas medidas, es la mejor forma de prevenir las infecciones en vías urinarias. Primero, no aguantarse de la necesidad de orinar cuando nuestra naturaleza nos lo pide, porque se genera inflamación y favorece las infecciones.
