Vicente Francisco Torres
La sierra y el viento, novela clásica del norte de México que da cuenta de la epopeya de los gambusinos que, debido al agotamiento de las minas ubicadas en la sierra sonorense se vieron obligados a abandonar las paradisiacas alturas para descender y fundar las ciudades en medio del desierto y el semidesierto, acaba de ser traducida por Cristina Secci al italiano (Cooperativa Universitaria Editrice Cagliaritana, 2011).
Es sucesivas presentaciones en Calgari, la feria del libro de Macomer (Cerdeña) y en San Sperate, la novela fue recibida con sorpresa pues reveló un mundo insólito y fascinante para el lector italiano.
Uno de los aspectos que más llamaron la atención de los italianos fue la fortaleza del personaje Juvencio, que protagoniza el descenso y el afincamiento en el páramo en compañía de su familia. Su entereza ante las adversidades es tal que a los lectores les pareció inverosímil. Su sorpresa fue grande cuando Cornejo reveló que no había exceso alguno ya que ese personaje retrata la odisea protagonizada por su padre. Los presentadores caracterizaron la novela como una historia de sudor, trabajo y sangre.
El deslumbramiento que causó la geografía de la novela fue tal que sentó las bases para otras ediciones de obras representativas de esa zona tan distinta de nuestra gran capital y de los ámbitos tropicales. Entre esas obras están, recordemos, las de Jesús Gardea, Daniel Sada, Severino Salazar, Carlos Montemayor y Ricardo Elizondo. Curiosamente, los cuatro primeros murieron sin que sus obras fueran reconocidas cabalmente. De aquí que sea una buena noticia el hecho que sus obras sean traducidas; ello permitirá que los mismos mexicanos reconozcan al fin a esos autores, que hasta la fecha han merecido poca atención.
