¿Guerra de mujeres en DF?

René Avilés Fabila

El desconcertante dedazo de la cúpula panista dado a una distinguida luchadora social para competir por el Gobierno del Distrito Federal pone en evidencia que sus críticas al priismo carecen ya de fundamentos. Todos sus defectos y vicios han sido cabalmente asumidos por aquéllos que fueron sus más severos críticos.

Todavía hace unos días, el PAN acusaba de que mientras los panistas estaban en procesos de clara transparencia y juego democrático, los demás tenían ya candidatos presidenciales prácticamente designados. Hoy, los conservadores se han tragado sus palabras. Optaron por darles un portazo en pleno rostro a todos aquéllos que imaginaron que podrían competir por gobernar el Distrito Federal.

A la señora Isabel Miranda de Wallace, guste o no, la designaron unos cuantos, entre ellos Felipe Calderón y Gustavo Madero, no fue sometida a un severo escrutinio para ver si sus habilidades para gobernar superaban las de Demetrio Sodi, Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo, José Luis Luege y Carlos Orvañanos.

Lo más desconcertante fue escuchar a la hoy aspirante panista decir que ya había recibido ofertas de Andrés Manuel López Obrador y Beatriz Paredes. Es decir, optó por el mejor ofrecimiento, no por afinidades ideológicas, porque además ella había sido implacable crítica de los partidos, su ineptitud y niveles de corrupción.

Hay que hacer un esfuerzo y cada vez que pensemos en candidatos ciudadanos notemos el contexto legal. No es posible que un simple mortal, por capaz que sea, pueda ser candidato independiente y pasar a ser alto funcionario, es decir, político, sin la aprobación, plataforma e ideas de un partido político. Por más que nos digan que no hay ningún compromiso, la realidad y la situación jurídica e ideológica nos darán la razón: se dejó atrás la lucha ciudadana para formar parte del sistema político nacional.

De ganar, será jefa de Gobierno y tendrá que actuar no como ciudadana sino como política y asumir más de un interés del partido que, digamos, le ofreció el empleo. Claro, falta que lo gane. Incluso, el PAN dijo que es posible que no ganen, pero sí que obtenga una alta votación y entren muchos legisladores a las distintas cámaras legislativas.

Al momento de escribir estas líneas, los medios de información seguían desconcertados no por el golpe panista, sino por la metamorfosis de la señora Miranda de Wallace. Pero algo es posible: de ganar Alejandra Barrales sobre Miguel Angel Mancera, tendremos en el Distrito Federal a tres mujeres luchando por un cargo. Todo hace pensar que el PRD mantendrá la capital. Ha hecho un perverso trabajo que le permite controlar grandes masas de votantes en zonas populares.

Veo difícil, por más que las encuestas lo señalen, que el PRI con Beatriz Paredes al frente y el efecto Peña Nieto pueda recuperar la ciudad capital. El PAN, hace seis años, obtuvo con Demetrio Sodi el segundo lugar. Hoy es posible que se dé un resultado semejante. Pero las encuestas, al momento de escribir, señalan a Mancera como el posible candidato.

Quien sea, habrá que considerar las diferencias abismales que hay entre un ciudadano y un político. El ciudadano para cambiar la realidad trabaja con la sociedad, no con los partidos políticos.

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