La elección presidencial podría acabar en los tribunales
Carlos Enrique Urdiales Villaseñor
La determinación de la sala regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial con sede en Toluca, Estado de México, de anular la elección de presidente municipal en Morelia, la capital de Michoacán y celebrada el pasado 13 de noviembre, hace algo más que quitarle al priista Lázaro Wilfrido esa posición y repetir, el próximo 1 de julio, esos comicios donde volverán a competir el priista y el panista Marko Cortés.
La determinación de los magistrados electorales abre de par en par la duda sobre la suerte que correrá la impugnación de Luisa María Calderón al triunfo, para gobernador, de Fausto Vallejo, pero más aún abre la posibilidad de que la contienda presidencial de este año no se resuelva en las urnas, en las casillas y comites distritales, sino que sea determinada, y hasta revocada en última instancia por un tribunal electoral.
Los argumentos de los magistrados para considerar que una publicidad priista en los calzoncillos del boxeador mexicano Juan Manuel Márquez en su polémica pelea del 12 de noviembre contra el filipino Manny Pacquiao, así como su aparición no protagónica en un video difundido por Internet de un acto de campaña de Vallejo y no de Wilfrido, fueron hechos determinantes para considerar que incidieron en el apretado resultado de la elección moreliana, es una clara señal de lo que puede ocurrir en un escenario similar a nivel federal en el cada vez más próximo día D.
De Morelia para México se desprende un aviso sobre el cual no conviene dudar y menos ser desafiado por los protagonistas y sus partidos; una falla, una interpretación errónea, un descuido y puede resultar que un triunfo en primera instancia se vaya por el caño de la legislación.
De ahí que lo hecho por Andrés Manuel López Obrador de preguntar por escrito a los magistrados del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación sobre qué puede, y qué no, hacer en tiempos de precampaña es por demás pertinente.
Toda la atención y protección jurídica que los precandidatos pongan en sus precampañas será apenas suficiente, pero más todavía la necesitarán en las campañas que se iniciarán a finales de marzo próximo. Morelia deja una clara lección: es reponsabilidad de cada uno de los actores del momento atender a la misma si no quieren correr el riesgo mayúsculo de perder lo que piensan puede ser suyo.
Si bien es cierto que los tribunales están para resolver inconformidades y sirven como el regulador legal que impide la imposición del más fuerte, y que los jueces electorales de hoy ya no son diputados ni funcionarios de gobierno, es igualmente real que una aspiración legítima es que lo de la elección se resuelva sin mayor enredo, un voto en la urna y a lo que sigue.
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