Libertad absoluta

Raúl Cremoux

Eran cuatro senadurías y 24 diputaciones las que Humberto Moreira había ofrecido al Panal a cambio de su desprestigio y de la supuesta acción electoral que habrían de hacer a favor de un candidato que no los necesitaba.

El sindicato de profesores con su carga de ineficiencia escolar había concertado un negocio espectacular, pero la insurrección priista no se pudo contener más. Renuncia a la pertenencia al PRI por parte de una senadora chiapaneca, protestas en Sinaloa, descontento que amenazaba generalizarse era lo que ya se cocinaba.

No solamente los magros números que aportaría el SNTE se pusieron en duda. Sustantivamente lo que cualquiera podía preguntarse era, para qué una alianza con quienes eran premiados con una camioneta Hummer cuando cumplían con las indicaciones extraescolares a favor de una ecuación rentable sólo para unos cuantos. ¿Cómo se podría hablar de una necesaria revolución educativa con socios que no resisten las mínimas pruebas de evaluación cualitativa?

A partir de ahora, el candidato Enrique Peña podrá articular sus ejes programáticos con mucho mayor credibilidad entre la ciudadanía, especialmente en aquello que tiene que ver con educación.

Fue en 2011, en los foros Compromiso con México realizados en el Centro Cultural Mexiquense, cuando ante cuatro premios Nobel, Peña Nieto dio a conocer cuáles habían sido, hasta entonces, los presupuestos designados en su administración a la ciencia y a la tecnología. Rebasaban en casi dos puntos porcentuales con los destinados por el gobierno federal.

Si a ello añadimos el inventario dejado en los renglones de educación escolar e incluso los renglones de enseñanza superior cercanos a los de Brasil, la asociación con el Panal resultaba contradictoria. Ahora Enrique Peña está en libertad absoluta de redondear lo que desde hace años viene preparando como necesaria transformación educativa sin deberle nada a nadie.

cremouxra@hotmail.com