Dedazo y cargada para elegir a Isabel Miranda de Wallace

Raúl Cremoux

Cuando el PAN fue oposición se cansó de criticar el dedazo y la cargada. Con razón argumentaba que esa forma o método dejaba de lado a militantes de todo rango y era sustituido por la voluntad de una cúpula o, en su defecto mayor, por un solo individuo.

Copia fiel de este procedimiento ha sido el utilizado para nombrar como candidata al Gobierno del Distrito Federal a la activista Isabel Miranda de Wallace. A la vera quedaron cinco aspirantes que legítimamente habían trabajado y, en su caso, ni las protestas fueron tomadas en cuenta.

En forma por demás grotesca, tres de los cinco, Gabriela Cuevas, Mariana Gómez del Campo y Carlos Orvañanos fueron conminados a estar presentes en la cargada del día siguiente. Dos, Demetrio Sodi y Jose Luis Luege con su ausencia reprobaron la medida. Berrinche que a Luege le duró sólo unas horas.

¿Qué debemos pensar los ciudadanos vistos por ellos como electores?

Lo primero que viene a la mente es que Acción Nacional ha sido incapaz de generar prospectos inteligentes y atractivos en la ciudad capital; desde hace seis años se vio en la necesidad de invitar a Sodi, quien ya había transitado del PRI al PRD para que fuera su candidato perdedor. Es decir, desde que en lugar de que privara la fórmula de un regente se logró tener elecciones en el DF, el PAN ha carecido de visión para acceder a formar un candidato suyo. Ahora, como ayer, se ve obligado a improvisar y lo que es más significativo, a aceptar que desde la Presidencia le digan a quién promover.

Como gran paradoja, los precandidatos panistas que luchan por acceder a la candidatura presidencial: Josefina Vázquez Mota, Ernesto Cordero y Santiago Creel, que dan cuerpo y sentido a la argumentación de que en ese partido sí hay principios y métodos democráticos, se presentaron a la unción de Isabel Miranda de Wallace para alzarle el brazo como si hubiera sido un contendiente decisivo.

¿Por qué no esperar ahora que también a ellos les hagan llegar un candidato externo popular y atractivo como el futbolista Cuauhtémoc Blanco y si no les gusta el nombre, qué hay de la bella Ninel Conde?

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