Visita papal con carácter político
Humberto Musacchio
El gobierno federal anunció que dejará de trasmitir anuncios con “sus logros” a partir del 23 de marzo, lo que está muy bien, pues la autopromoción del calderonismo es una forma de propaganda inadmisible en favor del PAN, especialmente en la proximidad de las elecciones federales que se realizarán semanas después.
Lamentablemente, el retiro de la propaganda calderoniana es un acto de hipocresía, pues en la misma fecha, el 23 de marzo, arriba a México el señor Joseph Ratzinger, quien funge como jefe de la Iglesia católica de Roma, cuyas posiciones políticas coinciden con las que sostiene el PAN.
Pese a que la visita pontificia coincide con la fase más intensa de las campañas electorales, con lo que se espera beneficiar al PAN, el calderonismo ha negado que las fechas sean inoportunas y por supuesto se ha negado a posponer el arribo de Ratzinger, en quien coinciden la investidura de líder religioso y su carácter de jefe del Estado vaticano, lo que supondría una indebida injerencia en el proceso comicial, lo que hasta ahora no ha causado incomodidad en el Instituto Federal Electoral.
Por su alguien duda del carácter político de la visita papal, el gobierno panista de Guanajuato y el Yunque ya se frotan las manos por las ganancias políticas que esperan tener. La plaza principal de León ha sido objeto de arreglos porque ahí se celebrará uno de los principales actos de Benedicto XVI.
El sitio no fue elegido al azar. León es la ciudadela del catolicismo ultramontano, centro de una región que aportó numerosos combatientes cristeros a la guerra de la Iglesia católica contra la Constitución de 1917 y, por si algo faltara, es también la sede principal del Yunque, ese grupo fascista que forma parte del PAN y de sus gobiernos.
Como un adelanto de lo que nos espera, este 2 de enero se inauguraron las obras en la plaza principal de León y en la catedral de esa ciudad con la asistencia, por supuesto, del arzobispo local, José Guadalupe Martín Rábago; el gobernador de Guanajuato, Juan Manuel Oliva; el precandidato panista al gobierno del estado, José Angel Córdova Villalobos y, entre otros, Javier Usabiaga, secretario foxista de Agricultura.
Como siempre, los panistas pretenden manipular a un pueblo mayoritariamente católico con el empleo político de las creencias religiosas. Lo mismo hicieron los conservadores en el siglo XIX, pero ni así impidieron el triunfo de las fuerzas populares encabezadas por Benito Juárez. Son trampas de la fe, pero ni así se salvarán los panistas de la derrota.
