Sara Rosalía

 Un autómata robotizado realizará 20 mil fotografías que permitirán conocer el proceso de la creación del Guernica, las distintas capas, los materiales y técnicas utilizados y lo que es fundamental, su estado de conservación. El proyecto se inició el pasado 24 de enero de 2012 y se prolongará hasta el próximo mes de junio.

            El Guernica, la obra más importante del siglo XX, fue pintada por Picasso en 1937, por encargo del Gobierno de la República Española para la Exposición Internacional de París. La obra, que permaneció en Nueva York varias décadas, cumple sus 75 años en el Museo Reina Sofía en medio de un debate para trasladarlo al Museo de Prado, lo que, al parecer, nunca ocurrirá.

El proyecto, pagado por Fundación Telefónica, se llama Viaje al interior del Guernica.El robot, controlado por computadoras, “se desplaza delante de la obra con precisión de 25 micras e incorporará diferentes sensores y cámaras que, durante el proceso de digitalización del cuadro, aportarán millones de imágenes en altísima resolución”.  Añade EFE que se utilizarán los “últimos avances tecnológicos en luz visible, infrarrojo, multiespectral, luz ultravioleta, reflectografía espectral y escaneado en 3D. “

            Como se recordará, el Guernica estuvo, por voluntad de Picasso, en custodia del Museo de Arte Moderno de Nueva York desde 1939 hasta 1981, pues también fue deseo del pintor emblemático del siglo pasado, que la obra fuera recuperada por España al juzgarse terminado el franquismo. Esta obra antifascista de Pablo Picasso se considera la obra maestra del siglo XX, porque reúne y lleva a la cumbre la vanguardia y el arte comprometido, las dos tendencias dominantes en el arte del siglo anterior. Al modo de la vanguardia, Picasso nunca se detuvo, una constante ruptura consigo mismo, una renovación incesante singularizó su arte. Sin embargo, la tradición era su guía, el arte primitivo, el de Altamira, el de la Dama de Elche, las máscaras africanas o los griegos primitivos eran, como para todo el arte moderno, el faro que lo guiaba.