Entre otros, alimentación sana y ejercicio físico
Gabriel Gutiérrez
A principios de año todos nos proponemos mejorar en muchas cosas, que generalmente implican cambiar nuestra dieta, bajar de peso, comenzar a hacer ejercicio, dejar de fumar o beber. El problema es que queremos cambiar muchas cosas en poco tiempo. Pero la verdadero cambio implica más que ganas.
A continuación, la nutrióloga Cecilia García Schinkel te da 10 claves para conseguirlo, todas ellas pensadas en nuestro estilo de vida complicado y estresante en el que el tiempo es escaso y pasamos muchas horas fuera de casa.
Frutas y verduras
Compra frutas de pieza y tenlas siempre, ya lavadas, a la mano en un frutero. Llévate una para consumir, como refrigerio, mientras te transportas o antes de empezar una nueva actividad, a media mañana o a media tarde. También puedes tener verduras, ya lavadas, preparadas y listas.
Agua
Trata de beber un vaso de agua por la mañana y otro más al regresar a casa, adicionales a los que ya consumes. Ingerir suficiente agua nos ayuda a excretar mejor, a mejorar la digestión y a sentirnos activos y concentrados. La deshidratación de verdad debilita.
Elige panes, cereales y pastas integrales en vez de refinados o blancos. Así, elevas tu consumo de fibra insoluble y soluble que te ayudarán a mejorar la digestión, a acelerar el tránsito intestinal y a controlar los niveles de colesterol en sangre.
Lácteos descremados o bajos en grasa
Así obtienes los nutrimentos esenciales que contienen los lácteos, las proteínas y el calcio con sus factores de absorción, pero no la grasa que los acompaña y que puede contribuir a que subas de peso o te pongas en riesgo cardiovascular.
Productos de origen animal bajos en grasa
Prefiere cortes de carne más magros, aves sin piel y carnes frías o embutidos bajos en grasa. Los productos de origen animal brindan proteínas, hierro y vitaminas del complejo B que son importantes para tu cuerpo.
Pescados de agua fría
En el salmón, atún, trucha o sardina encuentras ácidos grasos de cadena larga, de la familia de los omega 3, que no sólo son importantes para la salud cardiovascular para proteger a nuestros ojos y otros sistemas, sino son elementos esenciales para el correcto funcionamiento y mantenimiento del sistema cognitivo. En particular el DHA, un ácido graso derivado del omega 3, es importantísimo para mejorar y mantener funciones cognitivas como la memoria, la concentración o la capacidad de seguir instrucciones complejas. Y es que el DHA le brinda flexibilidad a nuestras neuronas y te ayuda a concertarte más fácilmente y mejor.
Frijol, haba o lentejas, cocidas en vez de fritas; oleaginosas, como cacahuates, almendras o semillas de girasol
Ambos grupos contienen nutrimentos esenciales que son escasos en nuestra dieta y ambos grupos nos brindan saciedad. Así nos apegamos mejor a cualquier dieta.
Actividad física
Camina cuando sea posible y usa las escaleras siempre que se pueda. Evita los elevadores, las escaleras eléctricas y los coches. Cada paso que des es a tu favor.
Rutina de ejercicio
Ejercítate 30 minutos al menos tres veces por semana y de preferencia cinco. El ejercicio se considera hoy nuestro mejor aliado para la salud a mediano plazo. Sus beneficios son muchísimos y para todo nuestro sistema.
Descanso y diversión
La salud emocional es un pilar del bienestar y cuando estamos muy cansados, o tensos, tomamos más malas decisiones.
Calidad de vida
Trata de incluir conductas más saludables en tus rutinas cotidianas y de cambiar tu estilo de vida, paso a paso, y, poco a poco, conducta por conducta.
