La candidatura de Quadri

Alfredo Ríos Camarena

En estos tiempos de intermedio electoral, esa extraña figura, que se origina en la interpretación de la reforma electoral, prácticamente las voces políticas se han callado o, al menos, permanecen en una discreción que les permite transitar ese tramo, sin caer en conductas que puedan considerarse como actos anticipados de campaña; un día antes de que se iniciara este extraño periodo, se presentó la candidatura del Partido Nueva Alianza para la Presidencia de la República con la presencia de Gabriel Quadri.

Este señor, de aspecto amable y moderno, se presentó en entrevista televisiva en la que platicó lo que para él es un capítulo de su vida personal, muy importante, pero que refleja la falta de una construcción en las organizaciones políticas, con la ausencia de principios y consensos con la militancia.

El señor Quadri nos relata que en la reunión de un grupo de sus amigos, donde suelen comentarse libros y tomarse copas, el presidente del Panal le ofreció la candidatura a la Presidencia de la República.

Así, sin más ni más, afirma el susodicho candidato, que ni siquiera conocía a Elba Esther Gordillo, obviamente mucho menos a los militantes, ni a los dirigentes magisteriales, ni sus convicciones políticas o sus propuestas ideológicas, a lo cual no le da la menor importancia, pues él dice que impuso como condición que va a fijar sus posturas, entre las que destacan la privatización de la energía eléctrica y el petróleo, y eso sí, señaló, un “poquito” de social democracia.

Más allá de que todo esto es ridículo y grotesco, el fondo político es que probablemente empiece a derrumbarse el imperio de Elba Esther, pues ella ha sido una política pragmática y hábil, que pudo mantener alianzas con Vicente Fox y se unió al calderonismo, a pesar de la candidatura testimonial de Roberto Campa, pues operó con toda su fuerza magisterial a favor del PAN, y particularmente, golpeando ostensiblemente a Roberto Madrazo, candidato del PRI, de esta relación política obtuvo cargos públicos que le dieron una extraordinaria fortaleza, tales como la Lotería Nacional, el ISSSTE, el Consejo Nacional de Seguridad Pública, la Subsecretaría de Educación, etcétera. También generó alianzas con casi todos los partidos ganadores de elecciones estatales, para imponer a funcionarios de Educación en toda la república.

Sin embargo, conocedora de la política, advirtió que Enrique Peña Nieto ganará la próxima elección y, por ello, obtuvo una alianza de partido con el PRI, a través de Humberto Moreira, quien más tarde se derrumbó y, junto con él, también la coalición con el PRI; de repente Elba Esther se quedó sola, y por eso tuvo que recurrir a una candidatura tan empequeñecida como la que tiene; pero es probable que sus objetivos sigan siendo unirse con el vencedor, como siempre.

El problema de fondo de lo que se está jugando no sólo es la acción política de su partido, sino el desarrollo de una urgente reforma educativa, que la nación tiene que realizar, con o sin ella, pues ahí están las bases del futuro nacional.

La caída del imperio de Elba Esther está en la puerta, o bien, su decisión de reducir su influencia política y aportar todo su capital para realizar una reforma educativa que realmente beneficie al país.