Por lo menos, desde hace una década
Carlo Pizano
Pues las encuestas no se equivocaron. A diferencia de lo que sucedió hace seis años con un Santiago Creel derrotado a pesar de estar adelante en las mediciones frente a Felipe Calderón, Josefina Vázquez Mota confirmó el pasado 5 de febrero con un triunfo contundente lo que la intención de voto indicaba para las casas encuestadoras.
El proceso interno del PAN y el triunfo de la ex secretaria de Desarrollo Social y Educación Pública rompen con paradigmas y derribaron prejuicios. Se escuchó por semanas, afuera y dentro del partido en el gobierno, que Acción Nacional quedaba rezagado frente al PRI y al PRD en la definición de su candidato presidencial. Al final el blanquiazul pudo llevarse la medalla de ser el único partido que a través de un proceso democrático eligió a su abanderado para la contienda de la primera magistratura del país.
Además, la contienda entre Santiago Creel, Ernesto Cordero y Josefina Vázquez Mota permitió tener dos debates (en realidad semidebates que no estuvieron a la altura de contendientes provenientes del partido en el gobierno), que ofrecieron a los ciudadanos una oportunidad de conocer un poco más de quien aspira a gobernarlos. Así como Felipe Calderón fue catapultado y puesto en competencia por el proceso electoral del PAN, con la misma suerte corre Josefina, las recientes encuestas posteriores a su elección lo demuestran.
El proceso interno rompe con una paradigma, que ya varios especialistas han apuntado, las encuestas sí pueden medir la intención de voto dentro de los procesos electorales del PAN (salvo el “inexplicable” cambio de posición de Cordero que pasa de un tercero a un segundo lugar).
Pero también hay retos para el partido fundado por Manuel Gómez Morín, Efraín González Luna y demás visionarios. El acceso al poder ha cambiado el tipo de militante y pareciera también los valores y costumbres que permitieron a Acción Nacional sobrevivir el sistema autoritario priista por más de medio siglo.
Es urgente que después de la elección constitucional del primero de julio, los panistas de buena voluntad reflexionen sobre los retos que como institución política humanista afrontan para seguir siendo fieles a los valores democráticos y cívicos que inspiraron su constitución. Los panistas de hoy estamos en deuda con los de ayer; esa deuda significa que debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para que Acción Nacional siga siendo instrumento ciudadano para conseguir las aspiraciones que la patria mexicana merece ver hechas una realidad.
Y finalmente hay que afirmarlo: ¡México está listo para tener una mujer como presidenta! Estoy seguro de que por lo menos desde hace una década ya lo estaba. Latinoamérica, de la cual México forma parte y es protagonista, desde ya varios años ha tenido naciones encabezadas por mujeres: Violeta Barrios viuda de Chamorro en Nicaragua, Mireya Moscoso en Panamá, Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina y más recientemente Dilma Rousseff en Brasil.
Pero más allá de la cuestión de sexo, Josefina Vázquez Mota tiene el reto de convencer a la mayoría de los mexicanos de que tiene las cualidades y el carácter para lograr completar de manera definitiva la transición mexicana.
