Entrevista a Gabriel Sosa Plata/Analista en medios de comunicación
Irma Ortiz
Diagnóstico de la Organización para la Cooperación y del Desarrollo Económico en el sector telecomunicaciones para México: pérdidas anuales por más de 25 mil millones de dólares por la falta de competencia, un regulador débil y un sistema jurídico-legal muy permisivo. Servicios caros y malos.
El golpe estaba dado y la respuesta también fue contundente. Miente la OCDE sobre costos y calidad de telecomunicaciones, contestó Carlos Slim, e hizo una fe de erratas del documento.
Diversos analistas consideran que el estudio —que refleja realidades en cuanto a los costos— fue hecho para golpear al grupo de Slim, ya que pese a su ambicioso título, sólo se centró en los servicios en telecomunicaciones y nunca se refirió a la radiodifusión, en particular a la televisión abierta. Un estudio hecho a modo.
También se ratificó que la Cofetel es un organismo opaco, que no rinde cuentas, que requiere de mayor autonomía. Los legisladores anunciaron que llamarán a cuentas a su titular, Mony de Swaan para clarificar la situación; la SCT por su parte anunció una serie de medidas para el fortalecimiento de la banda ancha y las tecnologías de la información y anunció la apertura del sector a la inversión extranjera.
Días después, luego de diversos anuncios, otro de los órganos reguladores, la Comisión Federal de Competencia ratificó el rechazo a la solicitud de alianza entre Iusacell y Televisa, lo que provocó el comienzo de acciones legales contra la medida.
Gabriel Sosa Plata, especialista en telecomunicaciones y medios de comunicación, analiza el informe y la situación que priva en la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel).
El informe era necesario
¿Su opinión sobre el informe de la OCDE?
Un informe necesario, que aporta información valiosa sobre lo que sucede en el sector telecomunicaciones, elaborado por especialistas de la OCDE que llevan a cabo la realización de otros informes similares en otros países, pero que sólo se centra en el sector telecomunicaciones y obvia la parte de radiodifusión, en particular, la televisión abierta.
En un mundo de convergencia —como se desarrolla a nivel internacional—, la omisión es muy importante y por eso es que criticamos ese punto en el informe, que centra parte del diagnóstico y propuestas, pero también sus cuestionamientos a lo que ocurre con empresas dominantes en el sector telecomunicaciones, por eso es evidente el cuestionamiento a las empresas Telmex y América Móvil de Carlos Slim.
De ahí que el informe parezca más un estudio anti-Telmex, que un análisis que refleje toda la problemática no sólo contextual sino histórica de lo que ocurre en el sector. Insisto, no deja de ser un documento valioso, auspiciado por un organismo tan importante como la OCDE y que lleva a que los diferentes actores a dar una posición al respecto y eso es bueno, porque parece que cuando alguna otra institución académica, alguna asociación o los especialistas hacen cuestionamientos o presentan algún estudio, no tiene la repercusión como si la ha tenido la OCDE. A ellos sí les hacen caso.
En contraparte, las autoridades de la SCT anunciaron que abrirán el sector al 100 por ciento a la inversión extranjera. ¿Se trata de fomentar la competencia o quedar a expensas de corporaciones extranjeras?
La inversión extranjera en telecomunicaciones es un tema que se discute desde hace varios años. Hay varias iniciativas tanto en Cámara de Diputados como en el Senado para abrir el sector del 49 por ciento tal como lo establece la Ley Federal de Telecomunicaciones vigente al 100 por ciento, con excepción de telefonía móvil o celular donde ya existe la posibilidad de invertir al cien por ciento.
En caso de que prosperara una iniciativa que por lo visto impulsará el gobierno —como lo ha hecho en los últimos años—, que la apertura a la inversión extranjera vaya acompañada con obligaciones de cobertura social. De nada sirve que entren a competir en mercados donde ya tenemos suficiente oferta —telefonía móvil— y no se lleven a cabo las inversiones necesarias para desarrollar infraestructura y generar una oferta en mercados tan competitivos y donde es necesario que llegue esta tecnología a fin de generar bienestar social a las comunidades, sobre todo en las zonas rurales.
El informe de la OCDE es muy enfático en torno a esto, pero también hay que comprender de dónde viene la organización, es el llamado club de los ricos, donde hay una clara posición de abrir los mercados de los países emergentes a empresas transnacionales, y México siendo un mercado tan apetitoso económicamente, la OCDE se suma esta petición de las transnacionales.
Ya varias empresas extranjeras han venido a México, algunas no de manera tan exitosa como le ocurrió a ATT en su momento, o le ocurrió a otras, que no han tenido los resultados esperados.
La injerencia del Ejecutivo
A Cofetel se le considera un organismo opaco, con enfrentamientos entre su titular y los comisionados y donde todos jalan para su molino. ¿Cómo sanearlo?
La Cofetel ha acumulado una serie de problemas, derivados de que el poder ejecutivo tiene una injerencia muy importante en este órgano regulador.
Mony de Swaan llegó por una imposición del poder ejecutivo, es una atribución que tiene el poder ejecutivo, pero lo que se busca en un organismo de estas características es que llegue gente que conoce el sector, ajena a intereses políticos coyunturales o de los grupos políticos en el poder o de las propias empresas. Es lo que deseamos de la Cofetel, una economía plena pero también una transparencia plena y eso no se ha logrado porque sigue siendo un órgano dependiente del ejecutivo federal en particular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y muchas de las iniciativas que se han trabajado al respecto para dotarles de autonomía, no han prosperado.
Lo deseable es que exista una autonomía constitucional similar a la que tiene por ejemplo el Instituto Federal Electoral, esta necesidad forma parte de muchas recomendaciones no solo de la OCDE sino de diferentes estudios, foros, conferencias y demás, pero como ahora las dice la OCDE, ahora si hay que considerarlas.
Es una necesidad transformar al órgano regulador en telecomunicaciones con poderes más amplios, con autonomía en su operación, con capacidad de sanción y quitarle esa dependencia de vaivenes sexenales e intereses políticos y económicos.
El problema es que el Congreso de la Unión no ha querido entrarle al tema. El llamado que hizo recientemente el PRI en el Senado y la tele bancada en el Congreso, en nada van a solucionar los problemas que hay en el sector, lo que vemos es una especie de golpeteo político al presidente de la Cofetel, Mony de Swaan, quien ha insistido en la licitación de la televisión para las nuevas cadenas y los legisladores actuaron en consecuencia. Su preocupación no es la Cofetel, ni las telecomunicaciones, ni por lo visto el país.
Si uno lee con detenimiento el informe de la OCDE y también lo dicho en otros espacios y en muchos otros documentos, los problemas que aquejan al sector tienen su causa fundamental en que el Congreso no le ha entrado al tema. ¿Por qué?, porque sigue defendiendo en algunos casos, a las empresas dominantes del sector de la radiodifusión y las telecomunicaciones y tienen miedo a legislar; a establecer condiciones o reglas para lo que se llama la propiedad cruzada; establecer límites a la concentración; fortalecer a los medios públicos y establecer a los medios comunitarios. Dotar de una autonomía plena al órgano regulador entre muchos otros asuntos, por ejemplo esto de los tribunales especializados y todo esto se puede hacer desde el Congreso de la Unión y sin embargo, en mi opinión, no han querido.
En vez de dirigir las baterías en contra del Telmex, Telcel, Televisa, Televisión Azteca, creo que más bien la OCDE debió haber hecho un fuerte llamado a los legisladores, porque ellos no han actuado y el gobierno dispone, en general, de pocas herramientas jurídicas para poner en orden a los grandes operadores —si es que lo quiere—, porque hemos visto que tampoco hay capacidad, ni decisión para acotar a los monopolios, duopolios, que existen en el sector.
No importan las pérdidas económicas que se tengan porque finalmente en esta coyuntura político electoral, parte importante de los miembros de la clase política les interesa quedar bien con las televisoras o en algunos casos, también con las empresas de Carlos Slim.
La política no se ha aplicado para mejorar las condiciones de competitividad en las telecomunicaciones sino se ha convertido en el principal obstáculo para el desarrollo del sector y una competencia, digamos que mucho más amplia.
Dos años más
Con estos escenarios difícilmente veremos nuevos canales de televisión abierta.
Suponiendo que los comisionados de Cofetel se pusieran de acuerdo en el mejor de los escenarios, tendríamos a un nuevo operador de televisión hasta el año 2014, todavía tendrían que pasar al menos dos años, porque tan sólo el proceso de licitación y entrega de las concesiones respectivas se llevaría alrededor de un año. Un año más se llevaría instalar las primeras estaciones de televisión en algunas de las ciudades más importantes, entonces se tendría en 2014 en el mejor de los escenarios, en el peor de los escenarios está que permanezca tal como está y ya no quedan finalmente opciones.
Los comisionados se pueden ir nadando de muertito, ponerle obstáculos al asunto, decir que la licitación ya no tiene sentido y que esas frecuencias se deben utilizar para servicios móviles de nueva generación, ese es un tema.
Otro tema regulatorio trascendental, es darle la oportunidad a Telmex para que ofrezca televisión, un asunto que confronta mucho, pero en un escenario como el que vemos, los beneficios que podría obtener parte de la población al recibir servicios de triple play, televisión, Internet y telefonía a través de una sola vía, beneficiaría a comunidades en las cuales no llega un solo servicio por cable.
La televisión satelital tampoco llega porque no hay oficinas cercanas ni ningún lugar donde se pueda contratar el servicio, pero que si está presente Telmex con una red que se ha construido a lo largo de décadas.
Esta decisión fundamental no creo que se tome en lo que resta del sexenio y por lo que anunció el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome de que no se ponen de acuerdo con el grupo MVS Comunicaciones para resolver lo de sus concesiones, también ahí se está perdiendo una oportunidad histórica para tener a un operador importante que ofrezca servicios de banda ancha móvil a nivel nacional y todo esto, el no refrendo por una petición expresa que hizo Cablevisión y la Canitec, que como sabemos está dominada por Televisa para que no haya un operador importante.
Estamos en el peor de los escenarios en el sector de las telecomunicaciones y por más informes de OCDE que lleguen, mientras la clase política no le quiera entrar al tema definitivamente esto no va avanzar.
