Luis Terán
Aunque Pedro Armendáriz filmó 130 películas, los artículos sobre su carrera en la televisión y en los periódicos no establecieron ni discretamente, su importante pasó por el cine; en primer lugar, amaba todo lo que se relacionaba con la cinematografía, desde cualquier ángulo. A la menor provocación, recordaba anécdotas que le tocó vivir al lado de su padre, el icónico Pedro Armendáriz (más terrible y voraz que el personaje de Juan Rulfo, Pedro Páramo en la obra maestra de Roberto Gavaldón, Rosauro Castro). Una vez, en el set de En el país de los pies ligeros, Pedro rememoró cuando sin darse cuenta porque era un niño inquieto, echó a perder un impresionante plano secuencia en una locación de la película, Fuerte apache, (1948), dirigida por uno de los grandes maestros del cine, John Ford. Su padre Pedro, además de Henry Fonda, estrellas de la legendaria cinta, y el propio realizador, Ford, festejaron con carcajadas su metida de pata en esta producción de Hollywood. Y lo platicó porque le molestó mucho cómo la directora, Marcela Fernández Violante, reprendía con prepotencia a su propio hijo delante de actores y técnicos por el error que cometió de cruzarse en medio de la filmación que rodaba en paisajes de Chihuahua.
El sentido del humor de Pedro Armendáriz era proverbial, aunque a veces se pasaba de oscuro, pero su risa compensaba todo y sus víctimas se divertían con sus comentarios y sus bromas. Una vez, Edith González, entonces una niña de trece años, pasó del llanto a la risa cuando Pedro le tiró a la basura un ramo de flores que le había dado un admirador adolescente: Pedro le dijo “niña no seas tan cursi”.
Un buen número de películas de Pedro Armendáriz no fueron estrenadas en México en cines, ocasionalmente en televisión. Filmó en Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, España, Francia, Italia, África (Sierra Leona) y en varios países sudamericanos.
Entre las películas más importantes de Pedro Armendáriz como protagonista, (por cierto inició su carrera tres años después de la muerte de su padre) se pueden mencionar: Cadena perpetua (1978), dirigida por Arturo Ripstein, Cosa fácil (1979) y Días de combate (1979), ambas de Alfredo Gurrola, El complot mongol (1977) de Antonio Eceiza, Maten a Chinto (1989), de Alberto Isaac.
De sus cintas desconocidas en México, pueden citarse Maine Océan (Francia, 1986), dirigida por Jacques Rozier, cineasta, nacido en París en 1926, y uno de los miembros menos conocidos del movimiento fílmico llamado “Nueva ola”; colaboró como escritor en la revista Cahiers du Cinemá y fue asistente del realizador Jean Luc Godard. Rozier fue parte del jurado en el 28 Festival de cine de Berlín en 1978. Tres de sus películas compitieron en el Festival de Cannes.
La Isla del tesoro (Francia, 1991), dirigida por Raoul Ruíz, en donde Pedro actuó junto a Jean Pierre Leaud y Anna Karina. El director, nacido en Chile, se fue a vivir a Francia después de la caída del presidente Allende. Aunque nunca dejó de imprimir en sus cintas, un toque social y político, sus obras abarcan un enorme conjunto de estilos y géneros, desde la ficción surrealista hasta la puesta en imágenes de El tiempo recuperado, de Marcel Proust.
Días de humo (España 1990), dirigida por Antonio Eceiza, realizador con el que Armendáriz protagonizó otras dos películas en México, El complot Mongol y Mina, viento de libertad. En los cuatro años que vivió en México, el director fue maestro en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos. Días de humo, es un drama político que causó revuelo en el Festival de San Sebastián y en su exhibición en España por tratar temas sociales conocidos ampliamente en el país vasco.
