Panorama oscuro y atemorizante
Raúl Cremoux
Orador único en la ceremonia que festejó el 99 aniversario de la Marcha de la Lealtad en el alcázar del Castillo de Chapultepec, el secretario de la Defensa reconoció que en la lucha contra la delincuencia relacionada con el narcotráfico se han cometido errores, y habrá que primero sancionar a los infractores y segundo reparar (hasta donde sea posible) el daño causado a las familias.
No solamente dijo eso, demandó reformar el marco legal para fortalecer el Ejército ya que se mueve en terrenos pantanosos cuando desempeña funciones que no le corresponden.
Pero si todo lo anterior no fuese suficiente para entender lo que hoy viven las fuerzas armadas, soltó un verdadero bombazo: la seguridad interna está seriamente amenazada.
Esta frase y su posterior desarrollo, debió haber sido el asunto nodal de todos nuestros análisis en todos los medios y en todas las cámaras, sean legislativas, de comercio, industria y franjas bancarias y financieras. No ha sido así. Algunos diarios ni lo mencionaron, otros medios apenas incluyeron la nota en páginas o en tiempos secundarios. Muchos ni cuenta se dieron.
Algo más grave, no provocó reacción alguna entre los universitarios e intelectuales. Quizás porque ya estamos ciegos y sordos ante noticias que años atrás nos hubieran congelado; ahora ya nada parece mortificarnos.
Cuando el general Guillermo Galván, ante todo el gabinete presidencial, los coordinadores de las zonas militares, representantes de los poderes legislativo y judicial, del gobierno del Distrito Federal y diversos embajadores nos alerta sobre el hecho de que las autoridades están rebasadas y la seguridad nacional está amenazada, ¿qué nos está diciendo?
Ni más ni menos que todos los esfuerzos empeñados desde hace cinco años para contener al narco han fracasado.
Se puso en marcha un operativo militar y policiaco para que la mala hierba no creciera ni se expandiera, para resguardar el orden y darnos tranquilidad para desarrollarnos en una sociedad armónica. Nada de eso se ha conseguido. Por el contrario, el panorama, en la visión del alto jefe militar, es más oscuro y atemorizante que nunca. La voz de lo que pasa ha sido dada y nuestra reacción es semejante a la de esos animalillos llamados hamsters que se precipitan ante la vista del abismo.
cremouxra@hotmail.com
