Juan José Reyes
Una de las grandes preguntas del quehacer historiográfico es cómo vivía la gente en otras circunstancias, qué y cómo pensaba, cómo quería, cuál era en fin su visión de la vida y del mundo. La historiografía a menudo ha dado respuestas tan generales como parciales. Un ejemplo de lo poco valioso que puede extraerse de aquellas vaguedades es este libro espléndido. Un ejemplo por contraste. Sabemos que Francia es un país católico, como México o España, pero la forma de pensar, de sentir, de vivir de franceses, mexicanos y españoles es y ha sido bien distinta. Inclusive en casos-límite. Robert Darnton se ocupa de la vida en Francia en el siglo xviii, es decir el Siglo de las Luces o de la Razón, de la Ilustración. Se ocupa primero de un asunto relativo sobre todo a la vida rural, en sus orígenes, y cuyas resonancias han llegado a muchas generaciones en Europa y en América: los cuentos populares. Charles Perrault y los hermanos Grimm hicieron célebres literariamente historias que comenzaron siendo creación de la gente común y que se transmitieron en sus inicios por la sola fuerza de la tradición. Tal vez por los efectos imprevistos del progreso llegaron a los escuchantes y lectores recientes investidos con un ropaje de ultracorrección que nada tiene que ver con la violencia más que sugerida que contienen. Pensemos en Caperucita Roja. La ternura de aquella niña no es compatible con la inocencia de la niña original, quien, como señala Darnton al publicar la versión primera del cuento, realiza un auténtico strip tease ante la mirada del lobo feroz que la espera en la cama. Tiene gracia cómo el autor destruye las interpretaciones que han lanzado sobre la historia psicoanalistas famosos, como Erich Fromm o Bruno Bettelheim. Los campesinos franceses no se asustaban, católicos y todo, ante historias que aún hoy parecerían truculentas (incorrectas o inclusive delictuosas tal vez, por incitar a la pederastia). Hay también más que indicios de canibalismo en aquella versión primitiva. Una gran matanza de gatos, relatada por el trabajador de una imprenta, muestra también los gustos poco delicados de hombres comunes de la Francia de entonces. A la vez, un personaje anónimo se propuso registrar su mundo (urbano), lo que lleva al autor de este libro a trazar una nueva historia acerca de este despropósito, que en realidad viene a ser un intento fundacional de ciertas maneras burguesas esenciales de la vida citadina. Concluye el libro con dos originales acercamientos al mundo intelectual: una anatomía de la República de las Letras, es decir, el mundo que gira en torno y en el centro de la Enciclopedia ilustrada, y un acercamiento a la figura de Rousseau, como creador de una sensibilidad en los lectores, que lo siguieron con admiración, abriendo brechas hacia la sensibilidad romántica.
Robert Darnton, La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa. Traducción de Carlos Valdés. Fondo de Cultura Económica (Sección de Obras de Historia), octava reimpresión, México, 2011; 269 pp.
