La guerrilla más antigua de América Latina, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) anunció el fin de los secuestros y la liberación de la totalidad de los rehenes militares en su poder, una acción que podría limpiar el camino para un verdadero diálogo de paz.

A través de un comunicado oficial, las FARC anunciaron el fin de la retención de personas con fines financieros, así como la liberación de los diez últimos militares que tienen en su poder como rehenes. La liberación de los militares contará con la importante mediación del gobierno brasileño que preside Dilma Rousseff.

En el texto del comunicado, la insurgencia, con casi medio siglo de antigüedad, recuerda que cada vez que se habla de encontrar una salida civilizada, a través  del diálogo al conflicto armado interno en Colombia, se alzan las voces de los amantes de la guerra que sólo hablan del exterminio. En este contexto, la guerrilla colombiana consideró que ahora ya no hay más pretextos para darle largas al asunto de las conversaciones.

El proceso de distensión no será fácil. Por ejemplo, tras el anuncio, el mandatario colombiano  Juan Manuel Santos, escribió en su cuenta de Twitter que valoraba el gesto, pero lo consideró insuficiente.

Sin embargo, para muchos sectores de la sociedad civil colombiana, sobre todo los familiares de las víctimas del conflicto armado, el paso dado por las FARC será bien valorado, ya que los secuestros eran uno de los obstáculos mayores para apoyar un proceso de diálogo.

Para el legislador del Polo Democrático Alternativo (PDA) Iván Cepeda, la decisión de las FARC es un paso trascendental en favor de la paz y el diálogo en Colombia.

Un hecho importante a resaltar en esta nueva etapa del escenario colombiano, es la participación mediadora del gobierno brasileño, ya que antes el papel de distensión lo había llevado a cabo el gobierno de Venezuela, pero su papel fue siempre muy cuestionado por su símil de Colombia.

En esta ocasión, el gobierno colombiano no podrá argumentar un papel de apoyo de Brasil a la guerrilla, lo que genera mayor expectativa para la construcción de un escenario de diálogo de paz.

Es muy temprano para poder hablar de un proceso de diálogo  en Colombia, pero el paso dado por las FARC es muy importante y limpia en mucho el camino hacia la solución de diálogo. En su comunicado, la insurgencia propone al mandatario Santos empezar al menos por conversar sobre un acuerdo de regularización de la confrontación y la liberalización de prisioneros políticos.
Seguramente, los amantes de la guerra tratarán de impedir cualquier alternativa que no sea el exterminio, pero en este momento, es difícil que puedan ocultar la voluntad política de una salida negociada.