Octogenaria historia
Teodoro Barajas Rodríguez
Morelia.- Una organización octogenaria que acumula el paso del tiempo, grietas y que según las encuestas estaría en la antesala del retorno a Los Pinos es el PRI, las historias y mitos que lo bordan son múltiples. Max Weber planteó que a las organizaciones políticas las marca su origen, el PRI fue forjado desde el poder para retenerlo, brazo electoral simbiótico con el antiguo régimen.
Plutarco Elías Calles tuvo la visión a largo plazo para aglutinar las diversas facciones en la era posrrevolucionaria para construir un solo frente para dar paso a las instituciones y disminuir la injerencia de caudillos, a excepción del propio jefe máximo, hasta llegar Lázaro Cárdenas.
En 71 años en el ejercicio gubernamental se crearon anticuerpos, el discurso propio del nacionalismo revolucionario se fue decolorando y un día el PRI no fue inmune a las modas sexenales de la renovación moral o el liberalismo social ya bajo esquemas neoliberales.
El IMSS, el Infonavit o el ISSSTE son instituciones de origen priista, así se ha registrado, la guerra sucia contra la oposición y la masacre del 2 de octubre tienen el mismo dato, todo bajo el signo del priismo.
Siete décadas en el poder reflejaron las biografías desproporcionadas de los principales hombres, los operarios del ogro filantrópico, desde un estadista como Lázaro Cárdenas a la frivolidad de José López Portillo. El populismo vestido de guayabera blanca con Luis Echeverría o el grisáceo de Miguel de la Madrid.
Muchos piensan que sería mejor el retorno del PRI a Los Pinos que más incompetencia del PAN que ha devaluado el bono democrático con el que llegó en el año 2000.
Algunos opinan que es mejor más PRI que una izquierda perdida en sus ínsulas con vocación fratricida, desdeñosa de la institucionalidad.
Los tiempos actuales reflejan signos muy distantes y diversos a los de hace 20 o 30 años, de tal suerte que el PRI en el poder tendrá que inventar un nuevo mundo. La normalidad democrática sugiere otros modelos, otros los paradigmas para vigorizar la democracia con los componentes tales como la alternancia, la transparencia y la rendición de cuentas.
En la historia priista figuran algunos nombres de los que buscaron introducir más apertura, aunque no pasaron de esos buenos propósitos; me refiero a Carlos Alberto Madrazo y Luis Donaldo Colosio, ambos hermanados por la tragedia. Nadie sabe, nadie supo qué estuvo detrás de tan nefastos crímenes. En muchos casos ha sido el PRI la escuela de cuadros de otras organizaciones partidarias, el propio PRD tiene su génesis en personajes que algún día resolvieron dejar su militancia en el partido que ahora postula Peña Nieto.
Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo, Marcelo Ebrard y Manuel Camacho Solís, por citar una breve nomenclatura comenzaron sus carreras políticas bajo el cobijo de las multicitadas siglas.
Este 6 de marzo, el PRI que se mece entre lo nuevo y lo viejo cumplió 83 años. Ante los fenómenos políticos actuales existe un PRI que no acaba de morir y otro que no acaba de nacer.
