Eduardo Estala Rojas
Desde la primera década del siglo xxi hasta hoy la frontera de Ciudad Juárez ha sido conocida a nivel internacional por los feminicidios de cientos de mujeres, por la inmigración, el narcotráfico y los secuestros. La inseguridad crece y azota al país sin hacer distinciones. Sin embargo, existen movimientos civiles que han comenzado a trabajar ante la realidad brutal que se enfrentan todos los días en México.
La agrupación Escritores por Ciudad Juárez a través del Comité Organizador integrado por los escritores Yuvia Cháirez, Édgar Rincón Luna, Antonio Flores Schroeder, Uberto Stabile y quien esto escribe, organizamos el 2º Encuentro de Escritores por Ciudad Juárez, que será uno de los festivales literarios más importantes del mundo. A la fecha se han sumado a nuestra propuesta medio millar de autores de 111 ciudades, 21 países y 3 continentes, quienes participarán en los recitales simultáneos, que se realizarán en sus sitios de residencia del 30 de agosto al 2 de septiembre de 2012, y cuyo epicentro será Ciudad Juárez.
A continuación presento una selección de poemas de algunos de los autores contemporáneos más representativos de Ciudad Juárez, todos nacidos en el estado de Chihuahua.
Cuerpo desierto
Susana Chávez (1974-2011). Poeta y defensora de los Derechos Humanos. La participación de Chávez en las manifestaciones civiles incluía la lectura de su obra, la realización de cortos documentales y otras actividades. Se le atribuye la autoría de la frase “Ni una muerta más”, que ha sido emblema de varias organizaciones civiles que piden esclarecer los feminicidios en Ciudad Juárez.
Algunos cargan mi cuerpo desierto
tras su espalda
como si fuera el sendero
un día cruzado hacia mí.
Mientras, me mezclo inclemente
con cenizas de todas las calmas
convirtiéndome en mar de tormentas,
de huesos perdidos.
En algo indistinguible, mitológico,
aún más errante que cristo,
que el llanto.
Más insolente que la ceguedad,
más enfebrecido que miembro erecto (de perro,
más cotidiano que la mano dentro
de la falda infantil,
más prestado que el dinero.
Me convierto en pena clavada
en carne vacía,
en perseguido persiguiéndote,
cavador de gritos,
en habitante
de este cuerpo
desierto.
Susana sólo duerme
Arminé Arjona (1958). Poeta y narradora.
Ni seis manos pudieron contenerte
surge un grito en la voz
del sueño inerme
pues tu canto y palabra remolino
enraizada quedó
Tu voz no duerme
Hoy tus versos alimentan el desierto
bajo un manto de lluvia cristalina
en tu paso fugaz hacia lo incierto
tu palabra remonta e ilumina
Tu palabra voraz lanza su diana
Tu palabra veraz nos contamina
Tu palabra vivaz profunda y llana
Tu palabra vital en fuego arremolina
No habrá noche capaz de contenerte
hoy emana tu voz
del sueño inerme
nos hermana tu voz
Susana vive
Susana sólo duerme
Oración al disponerse a comer
Agustín García (1958). Es poeta.
Abuela Tierra
soy dichoso por el pan de tu vientre;
albricias eternas por la fruta
que das inmerecida o merecidamente,
aunque haya niños en tu casa que no (comieron hoy;
bendice con tu perdón este alimento,
y sea compartido el trozo que me queda;
y que cada miga de alimento que llegue a mis manos sea partido;
y cada obra de mis manos esparcida,
y en tu vientre la semilla hinchada
(produzca un regalo generoso,
especialmente para los que tienen menos;
especialmente para los que nada tienen.
Vientre Materno y Liberal, riega con tu (llanto el árbol seco del amor,
y así llegue el día en que sin odio tus (hijos te habitemos,
pues sin odio no hay hambre y todos, (antes de saciarse,
pensando en el otro han de partir su pan.
Porque todos partirán su pan un día, (Madre Originaria,
hoy puedo comer con menos amargura.
Y sólo porque dejando de comer no (ayudo a nadie,
y por la infinita esperanza, y el trabajo (que hago a medida de mis fuerzas
para que acaben injusticia y odio aquí (en el mundo,
es que comeré lo necesario, y nada más (lo necesario, Abuela Tierra.
Así sea.
Ciudad Juárez Unplugged
Edgar Rincón Luna (1974). Es poeta y diseñador gráfico.
De la infancia sólo guardo el miedo
(a que un extraño aprovechando
la oscuridad entre a casa
de ahí mi amor por los relámpagos
a esa luz perseguida por el ruido
a ese brazo fracturado de la muerte
que nos descubre las vértebras del cielo
entre la oscuridad y el relámpago
la palabra y la lluvia son un murmullo
niños parecen negros cartones recortados
en la oscuridad
uno escucha el andar del agua entre calles
y gracias al relámpago
podemos ver de nuevo nuestras venas
nuestros huesos afilados en cada esquina
de esta ciudad que ya no es
ahora suenan
el río que regresa el barrio que se hunde
otra vez tierra y agua en los zapatos
en ese ruido nos damos cuenta
que la infancia es un relámpago
que aparece en la nube de los años
y en esta lluvia que
en silencio cae de nuestros ojos
agradecemos esa luz que nos permite
ver las ruinas de una ciudad
que para nosotros ya no existe
y entonces comprendemos que
la constancia de la lluvia
la persistencia de la oscuridad
no borra el rostro ni los nombres
de los amigos muertos.
Imágenes juarenses
Antonio Flores Schroeder (1975). Es poeta, narrador y periodista.
I Una bala tiene forma
de una orquídea tendida
sobre el casi cadáver de un hombre;
delirio de aposentos y cenizas
que enrojece el parque
y entrelaza silencios paranoides.
II Ese proyectil hijo de puta
es una mezcla de polvo y agua
y todas nuestras perversiones:
el martillo fetichista
el voyeurismo del tambor
y la pedofilia de su pólvora.
III Subsónica con su piel de cobre sobre plomo atraviesa la ciudad,
me convierte primero en coleóptero
y después en un fuego de extravío
que congela en esta cama mi estupor.
Fumábamos marihuana
Osvaldo Ogaz (1976). Es promotor cultural y profesor de Literatura y Filosofía.
Ritual del barrio
En comunión
Grafitti
Y mujeres golpeadas infieles
La pistola posa
Como bolsa de papas fritas
Balacear era una rutina
El Chispi, el Cojín, el Cuchillo
Llegábamos al lugar preciso
Dibujamos plomo
En el rincón enemigo
Nuestra vida nuestra fraternidad
Juntos recorríamos la avenida Juárez
Llenos de pastillas reynol con coca cola
Cada semana una historia
Y los más pequeños del barrio
Se sentaban con su chicle
A escuchar atentos
Cómo sus héroes roban carros
Tiran balas con resorteras de acero
Donde los rivales salían como gaviotas (asustadas
Eso era antes
Ahora los muertos
Sólo escriben poemas
Y lloran la derrota frente al muro
Se sacuden la angustia
Mientras los otros pasan
Y ven cómo sus muertes
Son sólo un comienzo de una película
¡¡¡Y cómo duele chingado!!!
VHS
Armando Molina (1980). Es poeta, narrador y cuentacuentos.
Mis padres leen cuentos para acallar
los ruidos blancos de un niño fantasma
mueven espigas en el viento como un arpa
y en la estancia se oyen los segundos.
Ellos le narran a la transparencia
y la luz ondea, retrocede, agiganta la sombra
el televisor encendido los dibuja muros.
Yo observo esto todas las noches
este mismo brillo que resopla en mi orilla
me eleva hasta fuera del cuarto,
y ellos no ven que aun sin ojos los miro.
Atado a mis pies no me elevo
mis padres aletargan la voz y no escucho
todo es un sueño que muere a esta hora
como aliento final de los días de la risa.
Ese mundo detiene y un dios en reversa
vuelve a unir la luz con la tiniebla.
Contraconjuro
Nabil Valles Dena (1989). Es poeta.
Déjame ahí donde me hallaste hasta que mi piel desprenda el aroma de los libros antiguos y la trenza crecida de mis cabellos sea la serpiente que oficie mi asfixia. Que el atrapasueños disponga sus redes para detener mi paso. Déjame en la palabra abismo que oculta la página en blanco en el no poder morir de este silencio deja mi nombre en una dedicatoria no escrita en los cascarones de animales muertos antes de nacer para recordar cómo era el vientre de mi madre o ser la piedra que en lo alto remonta su incendio.
