La prisa por hacer campaña

Félix Fuentes

Para no ser Cenicienta de la era panista y exponerse a que la carroza se le convierta en calabaza, el presidente Calderón presume la inauguración de obras a toda prisa, antes de que comiencen las campañas electorales y se le agote el tiempo.

Lo de la calabaza fue expresión suya, en su empeño de estos días por ser bromista y aparecer a diario en la televisión con discursos ya escuchados cientos de veces y cuyas variantes apenas si son percibidas.

Felipe Calderón inventa sus inauguraciones y eventos, éstos por lo general de la “guerra” a la delincuencia. Ha encabezado cientos de ceremonias militares y de la Secretaría de Seguridad Pública, imponiendo a los “jefes” tantas condecoraciones que ya no quedan lugares para colocar las de final del sexenio.

Agotado el tema de la seguridad y las frases de que “si no lo hubiéramos hecho…”, o “falta mucho por hacer” y las enloquecedoras de “apretar el paso” y “no bajar la guardia”, televidentes y radioescuchas intentaron lo imposible para pedir al papa Benedicto XVI que rece por nosotros y termine la letanía oficial.

Del 4 de enero al 13 de marzo pasados, Calderón realizó 43 giras al interior del país, a costos endemoniados por la movilización de miles de escoltas para inaugurar un distribuidor vial y un “cauce de alivio” en Tabasco, o algunos pasos a desnivel en Playa del Carmen.

Puso el Ejecutivo en marcha el programa social “Renueva tu casa”, mediante créditos oficiales, y anunció con gran estruendo la entrega de becas a universitarios de Yucatán. También revivió el programa bracero de 1942, a fin de pagar el fondo de ahorro creado por Estados Unidos, sin ser pagado desde entonces.

Calderón dedicó dos jornadas para iniciar los pagos de un total de 3 mil 800 millones de pesos a braceros de hace 70 años. En un acto dramático ofreció disculpas a los sobrevivientes por ser quienes engrandecieron el campo agrícola de Estados Unidos.

Es la actuación del mandatario que teme la transformación de su carroza en calabaza y también entrega sumas en efectivo a unos cuantos afectados por la sequía, después del niño ahogado. Habla como si él fuera el candidato presidencial e inventa cifras, como la dicha a los consejeros de Banamex, de que Josefina Vázquez Mota está a cuatro puntos del priista Enrique Peña Nieto, lo cual es mentira.

En el pasado fin de semana, el Presidente la emprendió contra el Poder Judicial, exigiéndole justicia por la posibilidad de que la Suprema Corte de Justicia ampare a la francesa Florence Cassez y ésta regrese a su país. Esto desquicia a Calderón porque su principal protegido, Genaro García Luna, quedaría exhibido a nivel internacional, señalado de tergiversar la investigación.

El secretario de Gobernación, Alejandro Poiré, se sumó al coro presidencial de exigir “justicia para las víctimas”. En todo este régimen no ha habido justicia para los más de 50 mil muertos por el narcotráfico y ahora está preocupado el calderonismo por la francesa Cassez.

¿O por qué no menciona el huésped de Bucareli los 12 policías asesinados en Teloloapan, Guerrero, las 10 cabezas humanas sin la aparición de sus respectivos cuerpos, los 5 jóvenes asesinados en Nuevo León y los cinco policías desaparecidos en Michoacán, entre tantos sucesos del permanente río de sangre?

Y tras los bamboleos de Josefina, con un estadio semivacío y su arrogancia de que “como nadie es perfecto” se inscribió en la Ibero a estudiar economía y la UNAM “ha sido un monstruo”, la cúpula panista decidió mandarla a airearse en Sudamérica y tomarse la foto con el escritor Mario Vargas Llosa y la presidenta de Argentina, Cristina Fernández.