¿Dónde estamos?, en México

Teodoro Barajas Rodríguez

Morelia.- Estamos en veda electoral, lo cual es relativo porque el ser humano es un animal político, gregario, inefable y con una natural tendencia por volverse infractor. Mucho de lo que se legisla en nuestro país carece de lógica porque estamos sujetos a ocurrencias en muchos casos injustas, caprichosas o puristas en extremo.

Aun con todo y las limitantes absurdas hay quienes lo olvidan, no sé si por un equívoco accidental o deliberadamente, porque en el campo político todo tiene consecuencias. El presidente Felipe Calderón presentó una encuesta en la que refirió que Josefina Vázquez Mota, su candidata como de todos los panistas, está a un palmo de terreno de Enrique Peña Nieto. Las encuestas serias desmintieron al jefe del Ejecutivo federal, pero el disparo ya estaba hecho. Qué más.

No podemos circunscribir todo al ámbito electoral porque los problemas que enfrenta nuestro país están en diferentes vías.

La película De panzazo, en la que participa Carlos Loret de Mola, refleja un diagnóstico desalentador en materia educativa; vi y escuché la trama: niños sin escuela, profesores que por error decidieron transmitir enseñanzas aunque su vocación sea como un eco distante de la pedagogía, porque por sus frutos los conocemos, en muchos casos son árboles estériles.

No es un secreto puntualizar que México está en los últimos lugares en materia educativa, las historias alrededor del fenómeno son pródigas con un Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación que se distingue por buscar el poder que brinda el control, una Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación sin mayor atractivo ni versatilidad, predecible. Ambas instancias son un freno para la modernización educativa, con ese pesado fardo se camina en forma lerda.

Docentes que no acuden a las clases, los días y las horas se pierden sin remedio, el calendario escolar resulta abreviado, no hay espacio para la autocrítica pero sí para la intolerancia, el encono y la reyerta.

Al filmarse la película referida, Alonso Lujambio se desempeñaba como secretario de Educación Pública, antes de su penosa situación de salud, Elba Esther Gordillo era —como fue y es— la poderosa dueña del SNTE; ni el primero ni la segunda saben cuántos profesores existen en nuestro país, esa es una prueba de la ingobernabilidad en el sector, ni ellos tienen dicha información. Preguntaría dónde estamos, pero lo sé, en México.

Educación pública y privada, sistemas diferentes, aunque al final resultan fallidas las estrategias porque no se trata de una brecha ricos y pobres que atice la lucha de  clases, se trata de un problema estructural.

Muchos países que estaban rezagados en materia educativa hace 20 años ya nos han rebasado, para lograr superar este trance que nos crucifica es imprescindible la voluntad política, la cual es inexistente porque los discursos refieren una cosa, la realidad es simplemente otra.

El gasto en materia educativa es voluminoso, sí, pero la mayor parte de recursos se destinan al pago de salarios, muchas escuelas cobran cuotas porque no reciben financiamiento público, entonces el principio de gratuidad es sencillamente utópico.

Bien por la película, solo faltó algo, en México y, particularmente en Michoacán, existen maestros que su vocación la ponen de manifiesto todos los días. Muchos de ellos nos llevaron de la mano por los laberintos del logos, la magia de los números, las leyendas y los versos, el fascinante mundo de la historia, descubrimos por ellos al microscopio. En concreto, muchos maestros son de verdad preceptores de ciudadanos, eso creo que le faltó a la película, por lo demás coincido con la información de indicadores. Yo voto en favor de la educación.