Dr. Ángel Bassols Batalla[ii]

Antes de exponer algunos aspectos seleccionados de lo que constituyó un todo de la vida y obra de un hombre como el licenciado Bassols García, debo expresar mi gran satisfacción por hablar nuevamente de él, ahora que entramos a un nuevo siglo, en el cual otras gentes de otra etapa de la historia mexicana lo juzgarán desde nuevos ángulos y puestos sus ojos en otras proyecciones. Mi agradecimiento a los organizadores de esta reunión es de doble vertiente, ya que por un lado llevo con orgullo la sangre de mis padres y por otro lado, desde el fallecimiento de Narciso Bassols García en 1959, he redactado numerosos artículos y conferencias sobre su vida y obra, que suman en conjunto más de 300 páginas, en las cuales he tratado de reflejar algunos rasgos de su trayectoria y sus enseñanzas como padre, educador, diplomático y reformador político.

Pero debo advertir que el interés por su figura nada tiene que ver con la absurda sentencia que reza: “si habla de su padre, tiene que hacerlo con admiración”. En primer lugar, conozco multitud de hijos que abjuran de sus propios padres, unos porque fueron abandonados y otros porque no pudieron captar las virtudes que

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* Intervención en el Seminario de la Cultura en México, FFL-UNAM, 25 de enero de 2001.

los padres tenían. En segundo lugar, no por agradecimiento a la guía que cumpliendo sus obligaciones paternas, él me haya podido dar, sino porque he dedicado parte de mi tiempo y desde antes de su muerte, a conocer sus acciones, leer sus textos y reunir los escritos que otras personas han publicado, sobre su vida y obra. En el fondo, lo he hecho porque ese conocimiento me demostró su alta calidad humana y política, a la vez que advertía sus contadas deficiencias o errores, con lo cual me despojaba de la propensión a encontrar en el padre a una persona perfecta. Frente a las recientes afirmaciones del escritor Martín Moreno, quien parece considerar a todos los mexicanos como una especie de degenerados, Narciso Bassols García es una muestra no la única-de hombre mexicano probo y leal no solo a sus convicciones si no a su familia, a su patria y a la humanidad.

Por otro lado, debo recordar que en realidad mi convivencia con nuestro personaje fue relativamente breve y además consistió en distintas etapas, alejadas unas de otras. En mi niñez, mientras don Narciso desempeñaba el puesto de Secretario de Educación Pública, lo veía de vez en cuando, ya que la mayor parte de tiempo estaba laborando en el despacho o bien llevaba al cabo giras por el territorio nacional. Igual sucedió en mi adolescencia y primera juventud, cuando su vida de diplomático y activista político (así como mis largas ausencias de la casa me impidieron convivir con los padres). Aquí debo señalar que la formación que pude alcanzar en el seno familiar no fue solamente la acción de Narciso Bassols García sino también de mi madre, la licenciada en Derecho Clementina Batalla, mujer de gran inteligencia y también pedagoga en el buen sentido de la palabra, ya que fue profesora durante los años de la Revolución Mexicana, conocedora de la cultura nacional y universal, y persona que siempre demostró su vocación en favor de los derechos de las mujeres y los niños mexicanos.

¿Es Narciso Bassols García un hombre ignorado ?

Antes de entrar en materia sobre el caso concreto que nos ocupa, es indispensable señalar la relación que existe entre el grado de madurez y el nivel de desarrollo socioeconómico de un país, por un lado, y el grado de conocimiento que los ciudadanos pueden tener respecto a determinados personajes de su propia historia. En países que algunos incluso consideran “super maduros” o tal vez “decadentes”, como Francia, todas las evidencias de la vida y obra de los actores de su historia, reciente o lejana,-se consideran patrimonio nacional y se protegen y en su caso se divulgan. Resulta curioso que mientras en otras naciones, por ejemplo las de América del Sur de estirpe bolivariana, cualquier juicio considerado irreverente para la memoria del gran Libertador es rechazado de inmediato, en otros países se permite que cualquier individuo, perverso o no, llene de lodo incluso a quienes dieron su vida por ayudar a forjar una verdadera patria. Tal vez esto último sea parte del proceso de globalización, que tiende a desnacionalizar a las entidades pobres, preparando así la descomposición interna y la futura desaparición de repúblicas que continúen tratando de entender su propia historia.

Al afirmar que Narciso Bassols García ha sido poco analizado y que su vida y obra no recibe la divulgación merecida, no quiero decir que se haya escrito poco sobre su vida y obra, sino que apenas se ha comenzado una labor que con el tiempo deberá completarse. Podría agregarse que su figura se ha visto sujeta a muy violentos ataques por parte de quienes obviamente no comulgaban en su tiempo, ni comulgan hoy, con las ideas que él defendió: por ejemplo, en sus años de Secretario de Educación Pública, los periódicos Omega y El Hombre Libre crearon secciones especiales para denigrar su obra y muchos años más tarde todo un senador de la República pidió su cabeza tildándolo de “traidor a la patria” por no aceptar en el curso de la Segunda guerra mundial los puntos de vista del partido oficial y por haber llamado a la colaboración estrecha con todos los países aliados, en lo que fue magna lucha contra la amenaza que representaban los ejércitos de la Alemania nazi y el Japón imperialista.

De todo aquello que se ha escrito sobre su trayectoria he reunido en el Fondo Bibliohemerográfico Narciso Bassols García todo aquello que me ha sido accesible y a la fecha reúne más de 325 libros, incluyendo lo siguiente: a) Biografías y biobibliografías, b) Obras escritas o traducidas por él, c) Textos de otros autores, que incluyen algunos de Narciso Bassols García y sobre él, d) Libros de otros autores, con opiniones o referencias sobre aspectos de su vida y obra. Además se incluyen más de 500 artículos propios o de otras personas, así como publicaciones de distinto género, lo cual en su conjunto supera los mil 300 materiales bibliohemerográficos, y en total más de 14 mil páginas. Por otro lado, conservo la mayoría de los objetos personales que pertenecieron a mí padre, así como su mascarilla en yeso y bronce; la copia del busto que mandó hacer el IPN, etc. El propósito de este Fondo es recopilar en lo posible dichos materiales y textos, sin aspirar a que pueda ser completo, ya que muchos documentos, cartas y otros materiales forman parte de archivos a los cuales no se tiene acceso o permanecen inéditos en instituciones donde él laboró.

Todo -el acervo del Fondo será en su momento entregado, para su conservación y futuro análisis. En las circunstancias actuales resulta utópico pensar en lo que debería crearse: un local donde se guarden escritos y objetos, que incluyen también fotografías.

Relevantes aspectos de su vida y obra.

En diversas notas biográficas se presentan en forma más completa dichos peldaños de su actuación, de tal manera que por hoy sólo mencionaré aquellos puntos que me parecen necesarios para entender su relación con la cultura y la educación mexicanas.

Primera etapa

Comienzo en 1897, cuando nace en Tenango del Valle, Estado de México, en pleno periodo floreciente del porfiriato, en el seno de una familia de clase media alta, descendiente de un músico catalán que emigró por razones políticas a México en 1853 y se enlazó con la rama de los Lerdo de Tejada. Su padre, por este último hecho, fue mandado “exiliar” por el dictador a diversos pueblos del interior de la república. Fue estudiante en escuelas de jesuitas y más tarde en la Preparatoria y en la Escuela de Jurisprudencia,-Facultad de Derecho, de la renacida Universidad Nacional.

Está en la vorágine de la Revolución Mexicana desde los 13 años, por lo cual sufre algún grado de desnutrición. Entrevista con un grupo de compañeros al General Francisco Villa, cuando sus soldados ocupan la capital. Se enlaza con los grupos estudiantiles que buscaban las fuentes de cultura y tomaban parte en la vida universitaria. Fue Presidente de la Sociedad de Alumnos de Derecho y cercano a los famosos “Siete Sabios”, cuya edad era mayor. Se tituló en 1920, aunque desde el año anterior había comenzado a impartir cursos de Lógica en la Preparatoria. En ese mismo año, crea su despacho de abogado y por ello alienta las esperanzas de quienes deseaban verlo convertido en “el mejor y más rico abogado de México”. Desde 1919 comienza también su lucha abierta contra los neoporfiristas y huertistas que dominaban la Facultad de Derecho, lo cual deriva en polémicas, actos públicos y en la prensa de entonces. No participa en las actividades del gobierno del Presidente Obregon, por considerar infame el asesinato de Carranza. En el decenio de los años veinte imparte las cátedras de Derecho Constitucional y de Garantías y Amparo.

Segunda etapa

Participa en los cambios de esa década, sin prisa y sin ambición de poder: en el Departamento Jurídico de la Comisión Nacional Agraria y en el Departamento de Salubridad, así como Secretario de Gobierno del Estado de México en 1925-1926.

Se le solicita redactar una nueva Ley Agraria, reglamentaria del artículo 27 constitucional en 1927, misma que es pronto derogada porque pedía sujetar el reparto agrario a normas precisas y legítimas. Fue Director de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales en 1928-1929, lo que aprovecha para reorganizar la carrera de abogado y crear las de Licenciado en Economía, Licenciado en Ciencias Sociales y el Doctorado en Ciencias Sociales. Cierra entonces su despacho y se dedica de lleno a la actividad política y cultural: coautor de la Ley de Crédito Agrícola y Presidente de la Comisión Liquidadora de los Antiguos Bancos de Emisión. Con el pretexto de que exigía a los estudiantes presentar exámenes trimestrales, se desata la huelga por la autonomía universitaria de 1929, lo cual condujo a su renuncia. Dirige el grupo que lleva al cabo el primer estudio detallado sobre la situación socioeconómica y política de los ejidos en México, en unión de Manuel Mesa, Alfonso Caso y Vicente Lombardo Toledano.

Fue Secretario de Educación Pública de 1931 a 1934: algunos detalles se presentan posteriormente. Fue Coautor del Código Agrario en 1934 y del Plan Sexenal para el gobierno del Presidente Cárdenas. Como Secretario de Gobernación vigila la elección presidencial de 1934. Fue Secretario de Hacienda y Crédito Público en el primer gabinete de Cárdenas. En la crisis política con el general Calles, en 1935, impulsa desde dentro la caída del antiguo “Jefe máximo de la revolución”, pero “por decoro” renuncia a la Secretaria de Hacienda.

Tercera etapa

Sobre su actuación internacional: entre 1936 y 1937 destaco que es Ministro Plenipotenciario (Embajador) en el Reino Unido y al mismo tiempo Delegado de México en la Liga-Sociedad de Naciones. Su defensa de la España Republicana y de Etiopía, agredida por la Italia fascista. En diversas ocasiones vive en España durante la guerra civil de intervención, colaborando con el gobierno republicano (1937-1938). Fue Ministro Plenipotenciario en Francia de 1938 a 1939: Hay que recordar su defensa del petróleo nacionalizado frente al boicot de las compañías y la redacción del plan para salvar a los refugiados españoles en suelo francés (y a otros extranjeros en peligro de muerte). Destaca igualmente la organización del éxodo y envío de los primeros barcos con republicanos.

Fue representante de la Confederación de Trabajadores de México en España y otros países europeos (1937-1938). En el curso de la Segunda Guerra Mundial es promotor decidido contra el fascismo y por el restablecimiento de las relaciones con la URSS (1936-1942). En diversas estancias en México publica volúmenes de la Editorial Revolucionaria. Finalmente, fue Embajador en Moscú entre 1944 y 1946.

Cuarta etapa

En la oposición al gobierno de Ávila Camacho, publica en 1941 el periódico quincenal Combate Desde 1939 había pedido el comienzo de la “reforma política” en México y para 1943 pretende impulsarla como candidato a diputado por la Liga de Acción Política que él mismo había formado. El fraude electoral impidió su triunfo. Más tarde es fundador y Vicepresidente del Partido Popular, además de continuar su colaboración en diarios y revistas del país. Continúa su labor editorial hasta sus últimos días de vida. Es autor de la Ley reglamentaria del Artículo 27 Constitucional en materia del petróleo (1958) y Consejero del Presidente Adolfo Ruiz Cortines (1953-1954). Dirige diversos organismos en lucha por la paz mundial, así como el primero que se crea entonces, en defensa de los derechos ciudadanos y la libertad de los presos políticos. Un accidente cortó su existencia el 24 de julio de 1959.



[i] Intervención en el Seminario de Historia de la Cultura en México, FFL-UNAM, 25 de enero de 2001.

[ii] Investigador Emérito del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, quien falleció en febrero de 2012.