Biden vino, vio y se carcajeó
Humberto Musacchio
Joe Biden vino, vio y se carcajeó. Se hospedó en un hotel de cierta cadena estadounidense, lo que es muy su derecho, y ahí en su suite recibió a los candidatos del PRD, el PRI y el PAN, los que sumisamente acudieron a ese lugar al que ni siquiera se permitió la entrada a miembros del equipo personal de seguridad de los aspirantes a la Presidencia de México.
Que hubieran ido hasta la suite imperial los candidatos del PRI y el PAN es muy explicable y obedece a la tradición de sometimiento de ambos partidos, que ven en la vecindad con la poderosa nación una fatalidad ante la cual no hay recurso que valga, de ahí que, como en el presente sexenio, los gobiernos de las últimas décadas se asuman como meros sirvientes de Washington, lo que ha llegado a los extremos de servilismo del presente sexenio, lo que tiene al país en una baño de sangre.
Lo que no es fácil entender es por qué Andrés Manuel López Obrador, candidato de las fuerzas antiimperialitas, aceptó acudir hasta el hotel del señor Biden para presentarle un largo texto con los propósitos que el tabasqueño, de ganar las elecciones, se empeñará en concretar.
El texto de Andrés Manuel comienza con un enunciado tramposo: “A pesar de que a lo largo de la historia, las relaciones entre México y Estados Unidos han sido complejas, ha habido periodos de entendimiento político y de cooperación”.
En efecto, las relaciones han sido y son altamente complejas, porque comprenden aspectos demográficos, económicos, políticos, culturales y de otro tipo, pero eso no ha sido un problema cuando ambas naciones han tenido coincidencia de intereses, participación conjunta y buen trato recíproco.
Los problemas han surgido cuando se han presentado casos de abuso, agresión y soberbia por parte de Washington. La complejidad no ha impedido el entendimiento, sino el ánimo imperial, la historia de agresiones y despojos, el doblegamiento de gobiernos débiles y entreguistas como el actual, la disparidad en las relaciones económicas y políticas, la discriminación y el racismo hacia nuestros connacionales.
El documento presentado a Biden por López Obrador contiene aspectos muy plausibles, pero es un texto apresurado en el que se echa de menos el conocimiento de las relaciones internacionales, la precisión diplomática y la sensatez política de Jorge Eduardo Navarrete o Héctor Vasconcelos, quienes forman parte del equipo de Andrés Manuel y debieron asesorarlo. Pero Biden ya se fue, después de salir de su hotel para postrarse ante la Virgen de Guadalupe, luego de que se postraron ante él los candidatos. Lo que nos espera.
