¿Y los pederastas?

Teodoro Barajas Rodríguez

Morelia.- Vivimos el tiempo del eclipse de ideologías y religiones porque el inmediatismo, el afán pragmático y un relativismo a ultranza marcan los rumbos. Bajo tales signos se registró la visita del papa Benedicto XVI a México, no hubo la apoteosis que concitara en su momento Juan Pablo II, tampoco la fina diplomacia del anterior pontífice.

Benedicto XVI criticó los modelos marxistas al precisar que están fuera de la realidad. Recuerdo que al poco tiempo de ejercer su pontificado cuestionó el Islam, entonces no fue la prudencia una virtud.

Carlos Marx dijo que la religión es el opio de los pueblos, pero el socialismo real concluyó por autoritario, perseguidor de la diversidad y arbitrariamente se autodefinieron muchos países de la Cortina de Hierro como ateos, echando al suelo un derecho individual.

Los extremos suelen ser igual de dañinos, los gobiernos de inspiración teocrática y los jacobinos se oponen a los derechos fundamentales comenzando por el de creer o no creer.

En esta reciente visita a México del sumo pontífice, éste pidió desenmascarar el crimen, expresó las buenas intenciones de la alta jerarquía eclesial en favor de México, sólo que no hubo espacio para clarificar la posición que se guarda respecto a la legión de pederastas que se erigieron como un nuevo azote a la humanidad, fundamentalmente de los niños.

Marcial Maciel erosionó la fe en la Iglesia católica. Si bien es cierto que no debemos generalizar, ya el impacto en contra cimbró sensiblemente la antigua organización que tuvo su pasado desde las catacumbas romanas en el periodo inicial con Simón Pedro, quien retornó a Roma tras escuchar aquella pregunta: Quo Vadis.

Se habla de caridad, conversión, reconciliación, pero el universo de afectados por las acciones de clérigos siniestros, quienes con emociones deformadas destrozaron la vida de inocentes, eso no lo tocan y los silencios se convierten en cómplices.

Yo no me uno al coro de jacobinos trasnochados que se molestaron por la visita del papa Benedicto XVI, muchos de esos casos son poses artificiosas y artificiales, pero me indigna que las altas autoridades romanas no aborden un tema obligado como el de Marcial Maciel y su larga lista de fechorías, que en términos religiosos se les nominaría pecados, pero en el renglón jurídico son delitos.

La visión de Juan Pablo II y Benedicto XVI fue y es hostil contra un grupo significativo de la propia Iglesia católica como lo es la teología de la liberación, opción preferencial por los pobres.

Al principio dije que se registra un declive de las ideologías y una decadencia de las religiones, en Europa muchos templos lucen desolados porque los ritos y procedimientos no reflejan cambios, el anquilosamiento es obvio.

México sigue siendo el segundo país en América Latina con creyentes en  la fe católica, una nación constantemente polarizada  en cuyo devenir histórico la Iglesia ha desempeñado papeles centrales a favor y en contra. Insisto, entre un Estado teocrático y uno jacobino, yo elijo uno laico.