Elocuentes contrastes de los presidenciables

Raúl Cremoux                           

A través de una rendija y contra todas las prohibiciones y limitantes del Cofipe, el IFE y el Trife, aunque nadie lo crea, ya tenemos candidatos a la presidencia del país.

Son cuatro y un ganchito. Y ya tres acaban de rendir protesta o jurar sus respectivas obligaciones electorales.

La primera en hacerlo, al rayo del sol y desdeñada por miles de acarreados venidos de distintas partes del país, fue la señora Vázquez Mota quien esperaba ser vitoreada por al menos 40 mil gargantas que debieran haber superado la sed, el calor y la inclemencia de los discursos para así animarla en este simbólico acto, que quiso tener las características multitudinarias que ellos, los panistas, tanto le criticaron al PRI.

No lo lograron porque el aprendizaje, ya se sabe, requiere paciencia y mucha constancia, como lo recomendaba Christlieb Ibarrola.

El segundo, cronológicamente, en hacerse del papelito atestiguador fue Andrés López Obrador. Lo hizo en el cine Metropolitan, viejo cascarón en donde se dieron a conocer diversas glorias del cine holywoodense como Charlton Heston, Gregory Peck, Elizabeth Taylor y Anthony Queen entre muchos más. ¿Hubo una búsqueda nostálgica?

Entre las mullidas alfombras y la yesería ornamental, el derrotado hace seis años volvió a jurar que no le interesa el dinero, quiere edificar un riel para el tren que una el Pacífico con el Golfo y desterrar la corrupción, incluso la que han propiciado René Bejarano, Carlos Imaz, Ramón Sosamontes y su socio el empresario Carlos Ahumada.

Hasta Dolores Hidalgo, cuna de nuestra independencia, fue el aspirante Enrique Peña Nieto a despertar el espíritu y la convicción libertaria del Padre de la Patria. “Basta ya de mal gobierno”, retumbó la frase atribuida a quien iniciara la gesta en 1810. Y en lugar de agregar “vamos a cazar gachupines”, Peña espetó: “México no se resigna a vivir bajo una estela de miedo, estancamiento y falta de oportunidades… ha llegado el momento de un cambio responsable, con certidumbre y porvenir… me comprometo a regresar a México al camino de la paz y la armonía”.

Y si de compromisos se trata, nos dejó entrever los 608 que contrajo y cumplió en su campaña para conseguir el gobierno del Estado de México.

Ahí están los prolegómenos; de ese modo se da el tan pospuesto arranque, aunque todavía les falte llegar al 30 de marzo y luego al primero de julio.

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