Gonzalo Valdés Medellín
Tercer entrega de la trilogía Otros cuerpos, otras identidades escrita por Alberto Castillo Pérez, e integrada además por Fatwa y Luna desmembrada, Toda un hombre (del miedo al deseo) bajo la dirección de Gabriela Flores cuenta la siguiente, sugerente anécdota: “Adele nació y le asignaron el sexo femenino, sus genitales indicaban que era una niña; fue educada para ser mujer en el convento al quedar huérfana, algo muy común a principios del siglo pasado. Años después, la medicina le asigna científicamente el sexo masculino. A partir de ese momento pasó a ser, incluso legalmente, Abel, un hombre”.
Los creadores de Toda un hombre describen así el proyecto escénico: “Obra que aborda el tema de género, mostrando cómo la identidad sexual no es asunto sólo genital sino también social y cultural, esta puesta muestra cómo se ‘actúa’ con el cuerpo como herramienta, de ciertas maneras que intentan mostrar que se es de un género u otro. Toda un hombre está inspirada en el diario de Herculine Barbin, persona hermafrodita que vivió entre 1838 y 1868, y cuyo relato de vida es el documento más antiguo que se conoce y que aborda el estado intersexual y sus implicaciones sociales, culturales y personales”. Toda un hombre cuestiona “el tema de la sexualidad, la pasión y la sensualidad derivado de lo que la sociedad considera ser un hombre o una mujer”. Interpretada por Pilar Cerecedo, Xavier Rosales y Mireya González, Toda un hombre cuenta con música original de Rodrigo Flores López y se presenta de lunes a miércoles a las 20:30 horas, en el Teatro El Milagro (Milán 24 Colonia Juárez).
