Excarcelar a Florence Cassez provoca muchas interrogantes en el medio judicial y sobre todo en la sociedad civil, que se siente indignada al enterarse del proyecto sin saber todavía si tendrá ministros seguidores que lo apoyen.

Es claro y evidente que en el proceso hubo muchos vicios de forma, que ocasionó violaciones al debido proceso, pero un juzgador jamás podrá resolver un asunto apegado a derecho y a la justicia si no atiende a ambas partes; también hay ofendidos.

1.- ¿Es culpable o inocente Florence?; las instancias judiciales la declararon culpable.

2.- ¿Los vicios de forma son suficientes para que la Corte se olvide de la culpabilidad por ser asunto menor atender a las víctimas y defender sus derechos y garantías constitucionales que también tienen? ¿O éstas valen menos que las de la culpable?

3.- Yo quisiera preguntarle al señor ministro Zaldívar si pensaría y resolvería igual en su proyecto, si una de las víctimas fuera su hijo o un ser muy querido. ¿O ahí ya no se oye?

4.- Yo quisiera preguntarle al señor ministro Zaldívar, si ese criterio que tiene su proyecto va a formar un precedente, que también se va a aplicar a los miles y miles de procesos en los que se cometieron vicios formales. ¿Van a ordenar los ministros su excarcelación? Se vaciarán las cárceles si a todos les aplican la misma medicina.

5.- Yo quisiera preguntarle al señor ministro Zaldívar, si también van a librar a Vallarta, el novio de Florence, ya que su proceso es el mismo y también existen los vicios formales que ocasionan su proyecto de excarcelación. ¿También ahí reza el principio del “debido proceso” o ahí no?

6.- Yo quisiera preguntar al señor ministro Zaldívar, si el maravilloso criterio de su proyecto es modelo de uso exclusivo para Florence y si es requisito indispensable la intervención de Nicolás Sarkozy para su procedencia.

Cuando vino a México el presidente francés a presionar públicamente a las instancias judiciales para decirles cómo debían hacer su tarea, sólo pedía que Florence se fuera a París a cumplir su condena ¾es decir, no dudaba de su culpabilidad¾, el presidente Calderón tomó una posición digna de un jefe de Estado mexicano e hizo caso omiso de la indebida y absurda intromisión francesa.

Ahora no sólo no se va a purgar su pena a Francia sino que sale excarcelada según su brillante proyecto, que pasará a la historia.

Resulta extraño, fuera de lo común, que el ministro ponente haya balconeado a la prensa su proyecto antes del debate, y eso provoca suspicacias.

Qué importante resulta para la nación y la justicia que lleguen al más alto tribunal de la república juristas con experiencia jurisdiccional.

El Justiciero