¿Show business o política?
Yazmín Alessandrini
Se dice que en la guerra y en el amor todo se vale. Tomando en consideración la coyuntura que vivirá nuestro país, podríamos implementar un adendum para el cliché: “en la guerra, en el amor… y en la política todo se vale”.
Existe un fenómeno que ha permeado en la muy sui géneris forma mexicana de hacer política, que tiene que ver con la incursión de artistas y deportistas en esta actividad que muy poco conocen, pero en la que mucho han participado debido a su popularidad.
Como candidatos a algún puesto de elección popular, como simples chaperones en actos masivos o promocionando los colores y siglas de algún partido (como sucedió con Juan Manuel Márquez, quien subió al cuadrilátero portando un calzoncillo con el logotipo del PRI, acción que le costó una multa de 29 mil 700 pesos impuesta por el IFE), lo cierto es que las celebridades resultan harto seductoras para las masas.
Hablando de casos específicos, cuando las estrellas incursionan en política o administración pública, los resultados terminan siendo verdaderamente desastrosos y vergonzantes. Para botón de muestra se me vienen a la mente los casos de la actriz María Rojo, el cantante Francisco Xavier Berganza y la medallista olímpica Ana Gabriela Guevara, aunque hay ¡muchísimos más! Resulta lastimoso que los partidos que los cobijaron para que “hicieran carrera política” jamás se preocuparon por saber si tenían la preparación adecuada para una actividad tan delicada; los resultados saltan a la vista: la señora Rojo pasó de noche como delegada en Coyoacán en 2000-2003; Francisco Xavier desafina más feo en las curules que en los escenarios, pero vive felizmente del erario desde 1997; y Guevara… ¡bueno!, afortunadamente no llegó a jefa delegacional en Miguel Hidalgo en 2009, aunque actualmente camina muy tranquila a pesar de que le debe más de 600 mil pesos a Hacienda (está amparada).
El colmo de los colmos tuvo que ver con el Partido Nueva Alianza, donde se mencionó fuerte y quedito que antes de que Gabriel Quadri quedara como candidato de este partido propiedad de la maestra Elba Esther Gordillo, la candidatura se le había ofrecido ¡a Kate del Castillo! ¡Hágame usted el favor! ¿De dónde se les ocurre que esta (eso sí) muy talentosa actriz tiene los bártulos para semejante encomienda. Sólo hay que leer sus declaraciones cuando opina sobre temas nacionales: de cada 10 veces que abre la boca para hablar, la riega en 11.
La lista es extensa. Luchadores como Atlantis y Octagón; las cantantes Gloria Trevi, Ana Bárbara, Roco (ex Maldita Vecindad) y Liber Terán (ex Los de Abajo); ex medallistas olímpicos, los actores Héctor Bonilla, Diego Luna, los hermanos Bichir… todos dispuestos a entrarle al quite aunque al final terminan como chivos en cristalería, aportando muy poco, casi nada, a la vida democrática del país.
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La pregunta de la semana: ¿Cuánto tiempo tardarán la PGR y la responsable de la seguridad interna de los Estados Unidos, Janet Napolitano, en capturar al narcotraficante Joaquín El Chapo Guzmán?
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