Entrevista a Edgar González Ruiz/Periodista e investigador
Antonio Cerda Ardura
Dice la conseja popular que “una cosa es continuar la historia y otra repetirla”. Esto debía anotarlo muy rápido Josefina Vázquez Mota, antes de que caiga al despeñadero.
Y es que no obstante que el pasado 9 de abril la candidata presidencial del PAN aseguró que había dado un “golpe de timón” a su desangelada campaña, para lo cual integraría un nuevo equipo y se enfocaría a tratar propuestas sobre educación, seguridad y el fortalecimiento de la economía interna, la ex titular de Desarrollo Social ha mentido, y lo que ha iniciado es una guerra sucia de descalificaciones, chismes y rumores en contra de su rival del PRI, con lo que en México suele llamarse “puros cartuchos quemados”.
“La Jefa”, como ahora se hace nombrar la señora, va en busca del máximo puesto del país con un grupo de dizque “notables” especialistas que, la verdad, en lugar de ayudarla a un buen triunfo, podrían colaborarle para una mejor derrota. Muchos de ellos son rescatados de la cámara de cachivaches de Los Pinos; otros son responsables de sonados fracasos del PAN; algunos más perdedores en sus aspiraciones políticas; hay ex gobernadores repudiados; parientes de la actual pareja presidencial; catedráticos acomodaticios, y, los más, son simples niños “bien”, pero ninguno reconocido como un operador político excepcional.
En estricto orden alfabético por apellido, esta elite, con la que el PRI y la prensa no se la acababan de ponerse a hurgarles el pasado, está integrada por: Alfredo Achar Tussie, Octavio Aguilar Valenzuela, Guillermo Anaya Llamas, Martha Mayela Alemán Adame, Cecilia Arévalo, Alberto Athié, Rubén Beltrán, Luis Felipe Bravo Mena, Luz Gabriela Cadena, Luisa María Calderón, Diódoro Carrasco Altamirano, María Amparo Casar, Ernesto Cordero Arroyo, Maximiliano Cortazar, Santiago Creel Miranda, Carlos Alberto Cuevas, María Dolores del Río, Julio Di Bella, Rodolfo Elizondo Torres, Xóchitl Gálvez, Rocío García Gaytán, Rafael Giménez, Rogelio Gómez Hermosillo, Irma Pía González Luna, José González Morfín, Juan Marcos Gutiérrez, Alfredo Harp Helú, Mario Laborín, Alejandro Legorreta, Beatriz Leycegui Gardoqui, Kenia López Rabadán, Gustavo Madero, Germán Martínez Cázares, Carlos Medina Plascencia, Abelardo Martín Miranda, Juan Molinar Horcasitas, Gloria Muñoz, Ramón Muñoz, Juan Manuel Oliva, Marcela Orvañanos, Carlos Pérez Cuevas. Coordinación de Redes de Alianzas Políticas, Alejandro Ramírez Magaña, Francisco Ramírez Acuña, Herminio Rebollo, Ernesto Ruffo, Mario Sánchez Ruiz, Lorenzo Servitje Sendra, Martha Sosa, Miguel Székely, Agustín Torres Ibarrola, Rodolfo Tuirán Gutiérrez y Juan Ignacio Zavala.
Todos estos personajes están coordinados por un joven de 34 años, Roberto Gil Zuarth, extraído del primer círculo de los amigos de Felipe Calderón que, en sí, es un caso para Ripley por su meteórico ascenso político: es abogado egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), ya fue diputado, secretario de la Presidencia, subsecretario de Gobernación y aspirante a dirigente nacional del PAN.
Gil es también maestro en derecho constitucional por la Universidad Carlos III de Madrid, hábil negociador de cuestiones presupuestales, ha sido colaborador cercano de Alonso Lujambio y de Germán Martínez Cázares, pero también fue el responsable del bochornoso episodio del Estadio Azul, que “la Jefa” halló vacío cuando acudió a rendir protesta como candidata presidencial del PAN.
Imitación de Calderón
Lo que se mira a través de este corporativo de pretendidos notables, dice a Siempre! Edgar González Ruiz, periodista e investigador sobre la derecha en México y en América Latina, es que “la derecha católica está haciendo esfuerzos desesperados para salvar la campaña de Vázquez Mota, hundida por las propias torpezas de la candidata y de sus colaboradores, y, sobre todo, por el conocimiento que ya tiene la población mexicana, sobre la base de dos sexenios de experiencia, de lo que significa el PAN en el poder”.
¿Por dónde debemos mirar el pretendido golpe de timón que Vázquez Mota dio a su campaña?
En primer lugar, la propia candidata ha tratado de cambiar su imagen recurriendo a una imitación pueril del estilo de Calderón, cuyo supuesto triunfo a nadie convenció en 2006: quiere copiar sus maneras belicosas, viscerales, prepotentes, su desmesura en el autoelogio. Así, se presenta como una “mujer con pantalones” que va a continuar las políticas genocidas y se jacta una y otra vez de sus supuestos logros en los cargos públicos que ha ocupado.
En segundo lugar, ha modificado su equipo de campaña, al que, según las versiones difundidas, se han acercado operadores del calderonismo que exhiben muy cuestionable trayectoria, como Juan Molinar Horcasitas, o como el propio cuñado de Calderón, Juan Ignacio Zavala, y hasta Ernesto Cordero, el contrincante de Vázquez Mota, y a quien se consideraba el favorito de Calderón.
También sobresalen en el equipo jerarcas de la ultraderecha como el gobernador con licencia de Guanajuato, Juan Manuel Oliva, quien funge como “coordinador nacional de la estructura electoral de Vázquez Mota”. Otro conocido exponente de la ultraderecha guanajuatense, Carlos Medina Plascencia, quien fue gobernador interino de la entidad en la época de Salinas, ha estado desde un principio muy cerca de la candidata panista.
En suma, es más de lo mismo.
Eso es lo que representa el equipo de Vázquez Mota: la suma del pragmatismo calderonista con la ultraderecha católica dentro del PAN. Su misión es ayudarle a llegar al poder sea como sea, igual que Calderón lo logró “haiga sido como haiga sido”, no importa cómo ni con ayuda de quién, ni de qué tipo de recursos, así sean los más bajos, los más infames.
Pero lo que ha mostrado también un cambio es la estrategia misma de la campaña, que se parece cada vez más a la llamada “guerra sucia” que, sin escrúpulo alguno, el PAN emprendió contra el entonces puntero, Andrés Manuel López Obrador. Calderón y Vázquez Mota creen que pueden repetir la misma hazaña ahora contra Peña Nieto y contra el PRI.
Bueno, a final de cuentas, al PAN le funcionó.
Por eso, la propaganda panista y de sus simpatizantes se concentra cada vez más en ataques contra Peña Nieto. Podemos escuchar en radio largos mensajes proselitistas con ataques contra el candidato del tricolor, y se le quiere inculcar a la gente que “no cumple” sus promesas, en un discurso que recuerda los famosos spots con los que el PAN atacaba a López Obrador, en 2006, y trataba de desacreditar su gestión al frente del gobierno del Distrito Federal. Decían que su gobierno había “endeudado” a la ciudad, pero no anticipaban a la población que el gobierno de Calderón iba a ser de saqueo contra los más necesitados, de apoyo a la jerarquía católica y a las grandes empresas, de retrocesos históricos y de una falsa guerra que ha costado a la sociedad decenas de miles de muertos. Todo, para que Calderón cuente con el apoyo del Ejército, del clero y de los capitales.
La mano que mece la cuna
En diciembre del año pasado, en el sitio web www.sinembargo.mx se informó que “la Jefa” había contratado al “rey de la propaganda negra y la guerra sucia” y autor de la “campaña de odio” de Calderón en 2006, el español nacionalizado mexicano en 2006, Antonio Solá y Reche.
Recurrente usuario de Twitter y militante y colaborador del Partido Popular en España durante el régimen de José María Aznar, este consultor es socio director de Ostos&Solá, empresa basada en Madrid y con oficinas en México (Arquímedes 219, Despacho 1, Col. Chapultepec Morales), Miami y Washington, la cual ofrece asesorías en comunicación, imagen, cabildeo, estrategias políticas y entrenamiento de directivos.
Solá es considerado en distintos círculos políticos de México como el autor de los spots de televisión que acusaron al candidato de la Coalición por el Bien de Todos, Andrés Manuel López Obrador, de ser “un peligro para México”.
También se dice que él diseña la campaña “comandada desde Los Pinos” para frenar al PRI, “a como dé lugar”, en su ruta hacia Los Pinos.
Sus métodos, se afirma, son “la polarización, mediante el desprestigio del contrario, sin importar las consecuencias que eso pudiera tener en la convivencia social y en la gobernabilidad del país”.
La primera campaña de Solá, asegura www.sinembargo.mx, consiste “en ‘manchar’ la imagen del adversario, en el esparcimiento de rumores, uso de pasquines y del Internet, para denostar la figura del contrincante político, las más de las veces con falsedades. La segunda, se encamina a inhibir el voto a favor del adversario, más que a ganar adeptos por las propuestas propias. Pese al resultado obtenido por el PAN en 2006, el récord de Antonio Solá en los últimos procesos electorales en que ha participado han sido fracasos. El más sonado es el de Mariano Rajoy, en España; pero también en Argentina, donde ganó la izquierdista Cristina Kirchner; en Perú, donde triunfó Alan García; o en Guatemala, con la elección de Alvaro Colom. En la elección federal intermedia del 2009, la ‘campaña sucia’ emprendida por Germán Martínez, el ex presidente del PAN, obedeció a la estrategia diseñada por Solá”.
El 26 de marzo de este año, durante una entrevista realizada por Sergio Aguayo en el programa radiofónico de Carmen Aristegui en MVS, “la Jefa” Vázquez Mota negó que Solá trabajara en su campaña, pero sostuvo que entre ellos sólo había amistad y reuniones ocasionales.
“No es mi estratega de campaña, no lo he contratado… No es quien está dirigiendo mi estrategia, ni mi campaña”, afirmó la mujer.
A pesar de esto, el 12 de abril, Solá inició la “guerra sucia” contra el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, cuando anunció que en esa misma fecha se darían a conocer veinte compromisos incumplidos por el ex gobernador del Estado de México.
En su cuenta de Twitter, Solá advirtió: “El #PAN dará a conocer hoy los primeros 20 incumplimientos de @EPN… de los más de 100 documentados…”, mientras que en los días subsiguientes el PAN presentó ante el IFE sus nuevos anuncios, que exhiben al abanderado del PRI como un mentiroso, al presumir obras que jamás terminó.
En este sentido, Edgar González Ruiz indica a Siempre! Que, a pesar de la negativa de Vázquez Mota a aceptar que Solá está con ella, es evidente que es “la mano que mece la cuna”.
Vázquez Mota insiste en que no participa Antonio Solá en su campaña.
El personaje que en 2006 colaboró, con tal de beneficiarse él mismo, en la labor criminal de sembrar la discordia en el país y de preparar el mandato militarista de Calderón, fue el publicista español Antonio Solá, promotor de la consigna de que Obrador era “un peligro para México”. Antonio Solá y Reche está vinculado a la derecha franquista de su país. Aunque hace seis años los panistas soslayaban su intervención en la campaña de Calderón, ésta fue cada vez más notoria, pues la verdad se va sabiendo poco a poco, con el tiempo. A pesar de que Josefina tampoco se muestre muy dispuesta a reconocer la participación del español en la nueva etapa de la campaña, es más que evidente su estilo basado en el ataque personal contra el adversario político. Esa es la mano que mece la cuna de la inescrupulosa aspirante a la Presidencia de México.
De hecho, luego del triunfo de Vázquez Mota en la contienda interna en el PAN, Ostos&Solá alardeó de que brinda asesoría a la “única candidata mujer que competirá el primero de julio por la Presidencia de México…”
