Tono equivocado de campaña

 

René Avilés Fabila

¿Cómo explicar la caída del partido en el poder? No es algo fácil de precisar en unas cuantas líneas, pero tampoco se trata de encontrar fórmulas secretas del PRI y del PRD para derrotarlo.

En principio, el PAN es ahora manejado directamente por Los Pinos y por un débil y titubeante Gustavo Madero. La candidata podía ser ideal, pero no así la forma en que llegó a la posibilidad de conquistar la presidencia de México y convertirse en la primera mujer en gobernar a México.

Si bien es cierto que con decisión enfrentó al delfín de Felipe Calderón, el señor Ernesto Cordero, ya una vez en posesión de la candidatura presidencial, Josefina Vázquez Mota no resistió dos cosas: la primera, ponerse en manos del presidente y su grupo de íntimos, incluido su ex rival Cordero, el segundo punto fue dejarse llevar por la tentación de centrar toda la campaña en los ataques feroces al PRI. Le resultaron contraproducentes. En la primera andanada de fusiles, tanto el PRI como los medios reaccionaron con cañonazos de alto calibre que pusieron a la señora Vázquez Mota en ridículo. Habían equivocado el tono de la campaña.

El resultado fue inmediato: no subió Andrés Manuel López Obrador, Josefina descendió y ahora están en un aparente empate técnico. Es posible que Vázquez Mota todavía logre defenderse del cercano asedio de las llamadas “izquierdas”, pero no podrá alcanzar su objetivo de conquistar la presidencia. En vez de pensar seriamente en propuestas y proyectos, de caminar por el país escuchando quejas y demandas, optó por ir al choque de manera espectacular. Falló. ¿Dónde quedaron sus habilidades para tratar a la gente, para conducirse con elegancia en un campo minado?

Las encuestas no son, lo sabemos bien, algo estable, bajan y suben. Si Vázquez Mota quiere recuperar terreno tendrá que rehacer su campaña tan rápido como pueda ya que ha acumulado demasiados fracasos.

Debe pasar a exponer cómo quiere ella a México, pero no hacerlo sobre el esquema superado de Felipe Calderón y el viejo PAN, a base de culpar de todos los males al PRI, sino en la posibilidad de recoger las demandas de los mexicanos y pensar en un México distinto y más avanzado.

Hasta hoy, fuera de las agresiones a Enrique Peña Nieto, la señora Vázquez Mota sólo ha podido hablar de generalidades y de confrontarse con los medios y con la gente que en un principio la respetaba. Para su desgracia, a unas pocas semanas de las elecciones, ya no hay tiempo, perdió su oportunidad de triunfar. Lo que tiene que hacer ahora es salvarse del último lugar de la contienda, el que tiene asegurado Quadri con un partido familia, cuyo dueño es Elba Esther Gordillo. Obtener siquiera el segundo lugar, pero se lo está disputando Andrés Manuel.

Está visto que el PRI crece no tanto por su talento sino debido a los frecuentes errores de sus rivales. Josefina se perdió en el odio hacia el partido puntero, López Obrador está en las mismas. Acusa al Instituto Federal Electoral de protegerlo y se le olvida ser amoroso. Y ninguno de los dos partidos tiene una propuesta seria para México: a lo sumo ocurrencias.

 

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