Oportunidad histórica de transformación
Alfredo Ríos Camarena
El papel que desempeña el Parlamento o el Congreso en los diferentes sistemas políticos tiene diferentes matices, ya que en el parlamentario y también en el semiparlamentario, desarrolla un papel determinante en la conducción general de una nación, a tal grado que el gobierno y su administración surgen del propio Parlamento; donde se eligen los ministros, primer ministro y, en su caso, canciller, en este sistema; en el sistema presidencial, también es sumamente importante el papel del Congreso, pero la fuerza política y el poder fundamental emanan del Poder Ejecutivo, manteniendo su independencia ¾cuando menos en la teoría¾ el Poder Judicial y el propio Poder Legislativo.
En México, durante muchos años, la fuerza del Poder Ejecutivo fue hegemónica, pues controlaba los otros dos poderes, y también los de las entidades federativas, a través de sus facultades constitucionales y las que el doctor Jorge Carpizo bautizó como metaconstitucionales.
En los últimos tres sexenios ¾incluido el del presidente Ernesto Zedillo¾, las cámaras de Diputados y Senadores desempeñaron un papel de mayor participación al ejercer sus facultades, dado que las Cámaras fueron más plurales y finalmente mayoritarias sobre el partido en el poder; el presidente Vicente Fox y el presidente Felipe Calderón, atribuyeron muchas de sus inacabadas políticas públicas a la falta de colaboración del Congreso, lo cual no es totalmente cierto, pues fueron muchísimas las iniciativas aprobadas en las cuatro últimas legislaturas.
Hoy concluye el último periodo ordinario de sesiones de la LXI Legislatura, y podemos establecer, con precisión, que las decisiones del Congreso no sólo estuvieron impactadas por las políticas presidenciales y las líneas partidarias, sino por las fuerzas que constituyen los llamados poderes fácticos, particularmente las consignas internacionales nacidas del llamado Consenso de Washington, que ha empujado el barco de la nación hacia una política conservadora y neoliberal, en esencia, opuesta a los principales paradigmas de la Constitución.
Me permito formular esta reflexión porque las encuestas, los sondeos de opinión pública y, en general, el ambiente que se vive con motivo de la próxima elección, nos hacen suponer claramente que el próximo presidente será el candidato del PRI, Enrique Peña Nieto, pero también, al parecer, en el Congreso federal existirá una mayoría absoluta, que no será suficiente para alcanzar la mayoría calificada para efectuar las reformas constitucionales; ¿Qué significa esto? Que el próximo titular del Ejecutivo federal concentrará un poder democrático y compartido, lo que permitirá que las políticas públicas que se tracen desde la Presidencia tendrán un considerable apoyo legislativo; esto implica una seria responsabilidad para el nuevo gobierno, que ya no tendrá pretextos para avanzar en el aspecto económico, social y de seguridad.
Sin embargo, los poderes fácticos externos e internos seguirán siendo de enorme peso en el desarrollo nacional; la inteligencia del próximo presidente se podrá ver si supera las presiones del “gran dinero” y promueve una mejor política fiscal y hacendaria, que le den los recursos adecuados al país para un desarrollo con mayor justicia distributiva.
La gran pregunta en este momento es ¿cómo será el voto de los electores en relación con la composición de ambas cámaras? Si, como todo hace suponer, se logrará una mayoría, la conducción podrá ser mejor y más clara; sin embargo, lo definitivo es que ésta obedezca a los paradigmas patrióticos que exige el pueblo de México.
Enrique Peña Nieto ganará la elección y también tendrá una enorme oportunidad histórica para transformar el país, respetando su esencia social y de reivindicación popular.
Por eso, la interrogante en el corto plazo ya no será quién será el vencedor de la lucha electoral, sino cómo habrá de gobernarse para el bien de las mayorías; será fundamental que el equipo que acompañe al nuevo presidente esté integrado por hombres y mujeres de convicción republicana y democrática.
