Teodoro Barajas Rodríguez

Morelia.- Ya comenzaron las campañas electorales y con ellas toneladas de promesas, descalificaciones y en muchos casos el pesimismo de fondo, como el del secretario de Gobernación, quien dice que el narcotráfico puede intervenir en el proceso.

Se dibuja la alternancia en el gobierno federal porque la ventaja de Enrique Peña Nieto es apabullante. Ya el escenario ha cambiado sustancialmente si lo comparamos con el que se vivía en el año 2006, en aquellos días Andrés Manuel López Obrador fue el eje articulador en las izquierdas mexicanas, el PAN aplicaba una estrategia implacable para denostar, calumniar y concitar el miedo.

El PRI ya estaba liquidado, se trató de una contienda entre dos. El bono democrático con el cual se presentó la derecha en el año 2000 se ha pulverizado porque es larga la trayectoria de equívocos, la gobernabilidad ha sido erosionada por la violencia. Sesenta mil muertos reflejan la gráfica de un tiempo cruento, el Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad tiene un año de haberse erigido entre la indignación con olor a tragedia.

Acumulación de los daños colaterales, necedad de un gobierno que no tiene destellos de autocrítica. Si por cada muerto producto de la guerra contra el hampa se guardara un minuto de silencio ya tendríamos 34 días sin proferir palabras.

La inseguridad es talón de Aquiles, tal es el fardo que lleva a cuesta Josefina Vázquez Mota porque no creo que se deslinde de Felipe Calderón o que repruebe la táctica de su ex jefe en el gabinete. Qué podría decir Vázquez Mota en su campaña, me pregunto, que sus colaboradores están reprobados en logística o tal vez que su convocatoria resulta magra porque el Estadio Azul mostró más cemento que activistas.

El caso de las izquierdas resulta sumamente patético, la manera en como se pelean las candidaturas o cargos públicos es tribal, rudimentaria, a puñetazo limpio.

No sé cómo Enrique Peña Nieto pudiera descender en las encuestas, tal vez ya tiene el PRI el antídoto contra los diseños calumniosos que distinguen al hispano-mexicano Antonio Solá, experto en la siembra de rumores para generar zozobra.

La vocación democrática está en un trance que probará si mantiene vigencia o forma parte de axiomas ya extintos. La confrontación deseo sea de ideas pero no de adjetivos, de proyectos y no de escorias, modelos de nación pero no de exabruptos.

Las candidaturas independientes aún no las aprueban, seguramente porque pondrían en su lugar a la partidocracia aunque ya es más que necesario contar con las figuras que coadyuven para dar el paso imprescindible a la democracia participativa. La realidad así lo demanda.

Serán muchas las historias por escribirse en estos tiempos electorales, agitados y expectantes. Todos los años nuestro país está envuelto en el torbellino electoral, el próximo primero de julio espero tengamos un vencedor para evitar crispaciones inútiles y entonces trabajar por reconstruir nuestro tejido social tan gravemente erosionado por los equívocos, la negligencia y la sinrazón.