Juan José Reyes
En los años en que parece predominar la búsqueda del placer como centro de las voluntades y su conquista como fuente del sentido de la vida, años pues del hedonismo, las grandes catástrofes continúan afligiendo al mundo, cimbrándolo y haciendo brotar especulaciones de todo tipo (de las más banales a las más sesudas). La presencia del mal llena el planeta y vuelve a ser más que pertinente revisar lo que el mal ha significado, cómo ha sido interpretado por la filosofía. Tal cosa hace, con erudición y cabal destreza de ensayista, la autora de este libro. Susan Neiman ha elegido un periodo de la historia para su estudio: del siglo xviii, el Siglo de las Luces, de la Rezón, el siglo ilustrado, a finales del xx, o comienzos del xxi, cuando el ataque a las Torres Gemelas.
Para Neiman las reflexiones acerca del mal son la historia misma de la filosofía, o al menos corren central y vitalmente por ella, dando sentido a su propio cuerpo y a su camino. Es, según lo que la propia muestra, más que probable que así sea. Neiman comienza por el principio, con una referencia que quizá sorprenda a no pocos lectores: a Alfonso x, para quien Dios no habría hecho del todo bien lo que hizo. Si esta idea de Dios es intrigante y muy posiblemente divertida, lo cierto es que sus consecuencias son de gran peso e influencia. La mayor respuesta a la audacia de Alfonso x, quien de manera precursora habría situado al hombre en el lugar tradicionalmente divino, provino de Leibniz (escrito así, y no como los habitantes de la Ciudad de México pronuncian, en nombre de la pereza: Leibinitz, según reza el propio rótulo callejero), fundador de la Teodicea. Comienza entonces un camino de puntos de vista encontrados, de los que saldría triunfante —por así decirlo— la segunda postura: han vencido los apostadores en favor de la razón. Este camino incluye a varios nombres de los más influyentes del campo filosófico: de aquel autor de la Monadología (“Vivimos en el mejor mundo posible”, había dicho Leibniz) a personajes de la más pura actualidad como Hannah Arendt, pasando por Rousseau, Voltaire, Kant, Hume, Hegel.
Desprovista de una definición del mal y de sus descripciones (especialmente el Holucausto, continuo punto de referencia), la obra de Susan Nieman es sin duda una original y atractiva exposición de la vida del pensamiento filosófico, animado, como queda visto, por hechos concretos, como el terremoto de Lisboa de 1755 y la espantosa matanza en Auschwitz.
Susan Neiman, El mal en el pensamiento moderno / Una historia no convencional de la filosofía. Traducción de Felipe Garrido. Fondo de Cultura Económica (Sección de Obras de Filosofía), México, 2012; 445 pp.
