Sólo dos debates y punto
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Estaba claro, hizo lo mismo que hace 6 años hiciera Andrés Manuel López Obrador. El priista copetudo y puntero en las encuestas Enrique Peña Nieto no acudirá a más debates que a aquéllos a los que la ley lo obligue. Es decir, dos. El primero el domingo 6 de mayo a las 8 de la noche y el segundo el 10 de junio en Guadalajara. Punto final.
Para el candidato y su equipo ha resultado de menor costo no aceptar las invitaciones que por decenas le llegaron para ir a la radio o a la televisión o a colectivos editoriales para debatir junto a la panista, el progresista y el neoaliancista. Está en todo su derecho.
Sin la presencia del candidato protagonista y favorito, la posibilidad de otros debates, de tres o menos, se reduce de manera importante. Claro que esto motiva que algunos comunicadores se conviertan de nuevo en el centro de la nota, en la niña del bautizo, en la novia de la boda.
Si Peña Nieto decidiera aceptar confrontarse en un foro legítimo de comunicación crítico y objetivo, ¿qué razones podría dar para no aceptar las otras invitaciones? Es decir, si iba con Aristegui, ¿por qué no con Loret, con Curzio, con Sarmiento, o Beteta, o Zabludovsky, o Joaquín, o Ciro o a Milenio, o a El Universal o a Reforma?
Que el reclamo vaya a la legislación por sólo obligar a dos y no a doce. Que se reglamente el formato del debate. Que no se conviertan los medios en los protagonistas por afanes estelares. El Instituto Federal Electoral no puede ni debe hacer de más ni de menos al cumplir la ley. Y ésta obliga a dos debates.
Estaba cantada la estrategia priista, y recordemos que en política no hay sorpresas sino sorprendidos. De más argumentar si Peña Nieto rehuye por mil razones debatir. Lo mismo hizo cuando estuvo en la circunstancia López Obrador, hoy lo hace distinto porque su realidad lo obliga. Nada más.
Los debates no sólo deben ser entre los candidatos; los presidentes de los partidos, sus secretarios generales, sus coordinadores de campaña y personas allegadas deben protagonizar no 12 sino 100 debates, en medios electrónicos e impresos, se debe buscar el contraste de programas y plataformas. Al final de cuentas el personaje define mucho, pero no todo.
Y esas ideas de fondo están en los idearios, en los personajes y sus candidatos al congreso. Ojalá que este factor también sirva como elemento para decidir a la hora, cada vez más cercana, de votar.
Los espero por las mañanas en Radio Trece Noticias, en Azteca 13 dentro de Barra de Opinión, en UnoTV Elecciones 2012 en twitter @CarlosUrdiales y también en www.diariociudadano.com.mx
