Vicente Francisco Torres
(Primera de dos partes)
Uno de los temas recurrentes cuando se habla de la vida de uno de los mayores autores de novelas exotistas y de aventuras es que nunca conoció las selvas, los mares, los desiertos o los polos. Salgari (1862-1911), en la única entrevista literaria que le hicieron, dijo a Antonio Casulli: “Fui a Venecia para los estudios náuticos, y después de tres años fui capitán de altos mares. Tenía unos veinte años: era 1882 o 1883. Y viajé, viajé… He visto el mundo. Siempre en veleros, observando y fumando montañas de tabaco. En un viaje estuve seis meses en navegación con una sola parada en Ceylán, porque estaba atacado por los reodores”.
Aunque Salgari se irritaba con quien cuestionara su vida viajera (llegó a herir en duelo a un periodista que lo incordiaba), lo cierto parece ser que no pudo hacer carrera marítima por su baja estatura (medía 1.50 m.). Varios testimonios niegan la supuesta aunque innecesaria errancia del escritor pues, como bien sabemos, el arte literario es más cosa de imaginación y palabras que de experiencias legitimadoras de lo narrado. Pero los tiempos positivistas que vivía el autor así parecían solicitarlo. Escribió Eleonora Arrigoni: “Entre 1881 y 1882 se embarca en la nave mercantil Italia Una, que navega durante tres meses por Venecia, Dalmacia y Brindisi, quizá como mozo o como simple pasajero. Las aventuras que Salgari amaba contar sobre su vida de mar no tenían base biográfica. Hay numerosos testimonios de conocidos los cuales aseguran que nunca se alejó de Italia. Sin embargo, es posible que entre 1881 y 1882, periodo durante el cual se perdió su rastro, haya seguido el viaje en la Italia Una hacia oriente por el mediterráneo”.
Al margen de la polémica, sabemos que Salgari fue asiduo de archivos y bibliotecas públicas, en donde se informaba para la ambientación de sus obras. Era un hombre culto que
hacía crónica teatral y traducciones. Una de las más conocidas fue su versión de la célebre novela de aventuras titulada Las minas del rey Salomón.
Honorata de Wan Guld (La reina de los antropófagos), ubicada en Veracruz, es muestra de la manera en que Salgari concebía sus exóticas novelas.
