Más allá de nombres y partidos
Carlos E. Urdiales Villaseñor
Se fue la época de guardar y si uno atiende a la tradición católica, los candidatos a puestos de elección popular se destaparon con las ofertas de temporada, vistieron los atuendos que la ocasión merecía para parecer y aparecer. Besaron niños, abrazaron viejitos, desayunaron, comieron y cenaron lo que seguramente nunca probarían con tal de que la gente los perciba cercanos.
Las campañas, a diferencia de las anteriores, ahora se dicen cortas. Sólo tres meses, claro, sin contar las evidentes y poco simuladas campañas de los últimos seis meses.
Pero como quiera que sea, en los próximos días y hasta cuatro antes del primero de julio, todos sin excepción estaremos expuestos a espectaculares, llamadas, spots de radio y televisión más las coberturas informativas a través de las cuales nos dirán que votemos por melón y no por sandía.
Como ciudadanos, si nos atenemos a recibir lo que cabe en un anuncio de 30 segundos, a la frase mercadológicamente construída para aparecer en carteleras, si “compramos” lo que nos digan de ellos sus porristas en redes sociales y una que otra pluma bien afinada para subrayar cualidades y omitir críticas sustentadas, entonces la decisión frente a la urna el próximo primero de julio será una decisión sin sustento. Luego aparecen las calcomanías que dicen “yo no voté por…”.
Más allá de las figuras postuladas, más allá de los nombres y equipos que los acompañan, están los programas y plataformas de gobierno, los proyectos de acción en materia de políticas públicas; ahí reside la verdadera posibilidad y voluntad de hacer o no de quien resulte ganador o… ganadora.
Un México sobrediagnosticado, unas campañas que en sus puntos centrales nos van a decir prácticamente lo mismo: más empleo, mejor educación, menos impuestos, más seguridad, menos violencia y demás obviedades que están todas muy bien, que de hecho, nos dicen lo mismo cada 6 años desde hace 60 al menos. Cada tanto regresan las promesas, los discursos, las emociones de quienes quieren nuestro voto. No es necesario que nos digan qué tanto prometen sino el cómo lo van a conseguir. Y eso está en las plataformas de gobierno de cada partido.
Ante la imposibilidad de separar en un voto a los que sí merecen y a los que viajan de plurinominales, ante la disyuntiva de votar por unos sí, pero por otros no, sólo queda la de elegir no por candidatos, sino por programas, por plataformas de gobierno, en cada tema, en cada rubro. Esa sería una ruta de reflexión antes de una elección más sensata y, sobre todo, de mayor alcance para fines democráticos.
Los espero por las mañanas en Radio Trece Noticias, 1290 AM, www.radiotrece.com.mx y por las noches en Barra de Opinión de Azteca 13, también en UnoTV; por twitter @CarlosUrdiales y www.diariociudadano.com.mx
