A mitad de campaña

 

Carlos E. Urdiales Villaseñor

Igual que el medio tiempo en un partido de fútbol, los equipos contricantes en la competencia democrática, están obligados a revisar, proyectar y corregir si al final pretenden la victoria en una disputa que no conoce de tiempos de compensación y menos de minutos extra. Esto se decide el primero de julio, sí o sí.

Todas las encuestas a mitad de campañas indican lo mismo, el priista, copetudo y puntero, sigue igual, con muchos puntos de distancia a su favor. Las apuestas e incertidumbres se van acomodando en torno a quién será segundo lugar y, tal vez, líder opositor de un presunto gobierno priista. La incógnita popular apunta a saber si habrá o no mayoría legislativa del PRI. En el Senado apunta a que sí y en la de diputados probablemente en alianza con el PVEM.

El multimediático episodio de Enrique Peña Nieto en la Universidad Iberoamericana será eso, un episodio, una anécdota. El buen y el mal manejo de la circunstancia ha quedado de manifiesto. Hubo quienes fueron más peñistas que el propio candidato. Se sientieron ofendidos y no hicieron un adecuado control de daños. Impulsar una idea de complot subversivo resultó contraproducente a todas luces. La idea de un candidato que enfrenta escenarios incómodos y luce tolerante fue mucho más sensata. Hubo como en todos los equipos quienes actuaron con temple y quienes no.

Pero intentar encontrar en ese día el Waterloo del mexiquense es una fantasía. Ya los números lo reflejarán o, justamente, no se verán afectados. El baño, los tuiteros, los muchachos que justamente claman no ser porros sino simplemente inconformes y demás ha sido producto de esa reacción equivocada y torpe. Perdieron la cabeza y deberían ir a la banca a enfriarse.

En el vestidor contrario, en los cuartéles de panistas y progresistas el medio tiempo de las campañas también trae consigo reflexiones indispensables. Andrés Manuel López Obrador crece, se recupera de sus amplios negativos, ya marca positivos y está en franca disputa por un rebase a la panista que de sostenerse pudiera significarle la pelea por el famoso voto útil. Si López Obrador logra posicionarse como la opción dos frente al puntero significará el desfonde de la panista a un lejano tercer sitio. Cosa grave si se atiende a ser postulada por el partido en el poder.

Sobre los rumores de nuevos golpes de timón en el interior del equipo de Josefina Vázquez Mota, se fundamentan en el mal paso que lleva la campaña que ha perdido impulso, mucho impulso derrochado desde la posición que le dió el triunfo en la interna panista. De ahí para acá todo ha sido de bajadita. No han encontrado el revulsivo que detone un despegue, un acelerón importante. La percepción, también cada vez mayor, de ser alcanzada y rebasada complica más la definición de estrategias y caminos a seguir.

Viene el segundo y definitorio tiempo de esta contienda. La ventaja parece definitiva, pero en el símil futbolero encontramos ejemplos de volteretas dignas de guiónes cinematográficos, el Manchester City ganó la Premier League en el minuto cero. Los Tigres del Universitario de Nuevo León estaban a dos minutos y no llegaron. Saltan a la cancha a dar el todo, a romperse el alma y algo más. Necesitarán ocurrir cosas más trascendentes que la Ibero o la FIL.

 

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