Insolencia de TV Azteca

Humberto Musacchio

Ingenuo que es uno, suponía que para cualquier sociedad lo más importante es decidir quién va a gobernarla en el futuro inmediato, pues de eso depende el crecimiento económico, la creación de empleos, la situación salarial, el imperio de la ley, el mejoramiento de la educación, la autosuficiencia alimentaria, los servicios de salud y todo lo que esté en la esfera pública.

Pero habíamos vivido equivocados: lo fundamental en la vida de las naciones no es la política y todo lo que de ella depende, sino el negocio del futbol. Conocer las opciones electorales para que cada ciudadano decida con conocimiento de causa por quién y por qué votará es un problema menor que debe subordinarse a los intereses que genera el jueguito de la patabola.

Lo ocurrido la semana pasada es una muestra más de la ausencia de gobierno. Ricardo Salinas Pliego, concesionario de dos canales y usufructuario de otro del que se apoderó por la fuerza, dijo que no cambiaría el horario de un juego de futbol programado por TV Azteca para transmitirse simultáneamente a la confrontación de los candidatos.

El Instituto Federal Electoral pudo prever el asunto y programar el debate a las nueve de la noche, al término del encuentro futbolero. También, pudo solicitar con toda anticipación a la Presidencia de la República o a la Secretaría de Gobernación que todas las emisoras se enlazaran en cadena nacional para trasmitir el encuentro, no el deportivo, sino el de los aspirantes presidenciales, de acuerdo con las facultades que concede al Ejecutivo la Ley Federal de Radio y Televisión. Pero hasta la entrega de este artículo a Siempre! nada de eso había ocurrido.

Es muy curioso que destacados priistas hayan salido a defender la decisión del IFE y que algunos incluso abogaran por el derecho de las personas para escoger entre futbol y debate. El motivo es que el candidato del PRI, con debate o sin él, cuenta con el mayor voto duro, y que en el enfrentamiento entre los aspirantes tendría poco que ganar.

Para los priistas lo mejor es que todo siga como está, pero no es el caso del PRD y del PAN. Para los amarillos sí puede ser ventajoso contar con más tiempo y mayor audiencia y debía serlo para los azules si su candidata fuera más hábil para el intercambio de ideas, argumentos y provocaciones. No lo es, y eso explica la aparente indiferencia de Los Pinos hacia el debate, hacia la insolencia de TV Azteca y hacia el interés de la abanderada panista. ¿O será que se está pavimentando el camino que recorrerá Felipe Calderón después del primero de diciembre?