Asoma su real rostro

Raúl Cremoux

Desde hace días la careta se le enchuecó y ahora se la quitó todita.

Decía y repetía que el Instituto Federal Electoral favorece a Enrique Peña porque no audita los gastos de su campaña; ante el micrófono que se le presentara anunciaba que vendrían líos poselectorales ya que el árbitro no es imparcial.

Cuando el equipo de Peña envió al IFE sus gastos de campaña y solicitó anticipadamente la verificación de los mismos, López Obrador se quedó callado, aunque no faltó que su coordinador de campaña dijera que eso es una patraña.

Por una u otra ocurrencia, del Movimiento Progresista salen las quejas y las diatribas, sea contra el IFE o contra Peña con el propósito de incidir en un posible y nuevo complot, como el que dijo Andrés Manuel que le habían preparado para el primer debate hace seis años.

Ahora considera que si las televisoras no transmiten el debate al través de sus principales canales, “significa que quieren imponer mediante el dedazo a Enrique Peña como el próximo presidente”.

“Pueden tener simpatías patrocinando a Peña, pero llegar al extremo de no difundir el debate es algo nunca visto por lo descarado.”

Obrador ignora que las televisoras no tienen esa obligación, y si transmiten el debate entre los candidatos presidenciales en canales que no son los principales, en buena medida es una respuesta a la forma en que fueron tratados con la reforma del 2007.

“Ahora resulta que son los grandes electores, es el dedo a través de la televisión.”

La expresión y el tono están fuera de borda. El debate se transmite y se hace de acuerdo con las normas que entre todos los partidos fijaron; y esto incluye al lánguido PRD, al PT y a ex Convergencia. Pero el ego de López Obrador quiere que su rostro y sus palabras estén al alcance de todos, absolutamente todos para decirnos cómo la patria será salvada.

Su petición pasa a ser exigencia y alcanza el nivel de advertencia e implícita amenaza. Nos está diciendo que, una vez más, la maquinación está en su contra. En suma, asoma el verdadero rostro de aquél que se escondía, cierto con dificultad, detrás de la careta de la república amorosa.

cremouxra@hotmail.com