Cierran Peña y López Obrador

Félix Fuentes

En 20 días terminará la pesadilla electoral de excesos verbales y odios profundos, en muchos casos irreparables. Gane quien gane, la nación quedará como cementerio —así la contempla Javier Sicilia—, con el rumbo perdido y la imposibilidad de pronta recuperación.

Ha sido un choque de barbarie, de la izquierda fracturada de  Andrés Manuel López Obrador y la derecha que encubre a yunques oscurantistas, los cuales se espantan de 71 años de “priismo corrupto” y ellos en 12 años han causado peores daños  a  la nación.

El anhelo general es  que esto termine y se vaya Felipe Calderón con su séquito de irresponsables. Para quienes nos dedicamos al periodismo ha  sido un suplicio ver y  escuchar, casi todos los días, a un presidente predispuesto a mentir por costumbre y presumir carreteras, universidades, hospitales, escuelas y otras realizaciones inexistentes.

Ha sido un sexenio desesperante, peor que el de Vicente Fox, que ya es decir. El ruego a todos los santos es  que esto se acabe sin peores desmanes.

En medio de esa disputa por el poder entre izquierdas y derechas quedó atrapado el PRI, encabezado por el mexiquense Enrique Peña Nieto, quien inició una campaña hace más de seis años, con  el desgaste que eso implica. No se han cansado sus adversarios de hablar de su vida personal y de “compromisos incumplidos”.

Han culpado al exgobernador del Estado de México del problema de Atenco, comenzado por el régimen foxista por la negativa al pago real  de los terrenos donde  fracasó el proyecto del aeropuerto internacional para el Distrito Federal.

Incluso ha sido comparado Peña Nieto con Santa Anna, el vendedor de medio territorio nacional, y también lo liga López Obrador con Televisa, como una creación política de esa empresa. El candidato tricolor se niega a contestar golpe por golpe a sus adversarios y esto le ha causado demérito en su puntuación de las encuestas.

En plena recta final, empresas encuestadoras como GEA/ISA,  Mitofsky y la del periódico El Universal ubican a Peña con 20 puntos sobre López Obrador y 21 arriba de la panista Vázquez Mota.

Sin embargo, el diario Reforma indicó en su sondeo de la semana pasada que López Obrador estaba a cuatro puntos de Peña y esto hizo que el tabasqueño saltara de gusto y se dijera puntero o en un “empate técnico” con el candidato tricolor.

Lo anterior causó un barullo fenomenal en los medios políticos e informativos y por ello dijo el líder panista, Gustavo Madero, que Josefina se perfila como ganadora. Y cuando el panismo daba a Vicente Fox como partidario de Vázquez Mota, a quien llamó “mi presidente”, el guanajuatense hizo otra de las suyas y convocó a los blanquiazules a pronunciarse por el puntero de las encuestas (Peña Nieto).

Es una barahúnda endiablada, en la cual los sabios de la política dan por muerta a Josefina y aseguran que la pelea se convirtió en un mano a mano de Peña y el Peje.

Y en esta semana circuló una versión insistente: Que López Obrador asciende en las preferencias a gran velocidad y los bonos de Peña empezaron a descender a partir de cuando se enfrentó a  estudiantes de la Ibero. Desde entonces recibe persecuciones permanentes en sus actos de campaña.

Es claro que adversarios de izquierda incitan a los estudiantes, vía Twitter y Facebook, para  que se aparezcan en los actos de Peña y lo increpen. Las redes sociales cambian el rumbo de la comunicación  y las campañas políticas ya toman otros diseños y rumbos.