Gabriel Gutiérrez
Con una incidencia de 40 por ciento en varones mayores de 55 años, el déficit de testosterona, popularmente conocida como andropausia, se asocia con el desarrollo de síndrome metabólico, ocasionado por la resistencia a la insulina, que promueve la presencia conjunta de obesidad central, hipertensión arterial, intolerancia a la glucosa, niveles elevados de triglicéridos y bajo índice de colesterol HDL “bueno”, destacó el Miguel Gil Flores, investigador en el campo de la salud masculina.
“De acuerdo con un estudio publicado en Journal of Clinical Endocrinology and Metabolism, existe una correlación entre peso corporal y cantidad de testosterona: mientras mayor es el peso, menores son los niveles de la hormona. Asimismo, se estima que un tercio de los hombres diabetes tipo 2 padecen hipogonadismo o déficit de testosterona, lo que aumenta el riesgo de sufrir un infarto del corazón o un accidente cerebrovascular”, abundó.
Aunado al síndrome metabólico, el doctor Gil Flores reveló que la deficiencia de testosterona impacta en el desempeño sexual de los hombres, al afectar la capacidad eréctil, disminuir el deseo y la frecuencia de relaciones íntimas con su pareja. “Si a ello añadimos problemas con la circulación y enfermedades cardiacas, la probabilidad de presentar disfunción eréctil es casi inminente”.
La administración de un tratamiento específico para controlar la andropausia como el undecanoato de testosterona ha demostrado mejorar las condiciones asociadas al síndrome metabólico y brindar un beneficio potencial en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Además de fortalecer la densidad ósea, disminuir la acumulación de grasa abdominal, mejorar la masa muscular, despertar el deseo sexual y promover el incremento de energía y vigor en general, enfatizó.
