El debate pequeño
René Avilés Fabila
Durante hora y media, los candidatos a la jefatura de Gobierno del Distrito Federal expusieron sus ideas sobre cómo gobernar la gran ciudad, qué requiere, cuáles son sus mayores miserias y cuáles son los caminos para modernizarla de modo democrático. Cuatro opiniones y algunos golpes entre sí. No creo que podamos decir que hubo algún ganador en particular, salvo aquéllos que optaron por ver un buen filme o leer una excelente obra literaria. Las cuatro intervenciones fueron tediosas y monótonas. Los intercambios críticos carecieron de solidez y parecían más salidos de antiguos resentimientos que de voces de personas que aman y conocen profundamente esta añosa ciudad capital.
Queda claro, e imagino que fue el tema del lunes y del martes, no más, que las opiniones que aparecieron estuvieron más cerca de las simpatías personales de cada espectador que de lo que en verdad requiere el Distrito Federal. Se habló allí de la corrupción, de la deforestación, de cómo utilizar bien el agua, la basura y en términos generales por qué cada uno quiere gobernar. En vista de que de los cuatro aspirantes tres son mujeres, el llamado al cuidado del hogar, a la protección de los hijos, la educación, fueron temas centrales. Pareciera que los problemas solamente afectan a las mujeres y no a los hombres. Pero fue interesante ver y escuchar algunas opiniones distintas a las que a diario nos endilgan el PRD y el ex priista Marcelo Ebrard, donde sólo hay éxitos. Es obvio que no se asoma a ver los problemas del Distrito Federal y que le informan mal. Ya su aspiración, gane quien gane la presidencia en julio, está centrada en cómo hará para ser candidato presidencial por “las izquierdas” en 2018.
No todos los problemas que padece el Distrito Federal son recientes, algunos vienen de muy atrás y con el largo reinado del PRI se acentuaron, pero es obvio que nunca la capital había llegado a tales niveles de corrupción. Fue curioso que las tres mujeres lo señalaran y que el candidato perredista fingiera no escuchar. Este es uno de los aspectos más importantes que se debe eliminar en Tlalpan, Xochimilco, Coyoacán o cualquiera de las delegaciones en sus manos. Me explico. En Tlalpan, por ejemplo, hay una fila larga de delegados corruptos que se limitan a hacer negocios y a mal gobernar. Cada día se envilecen más y son más cínicos porque cuentan con el apoyo de los capitalinos. La deforestación, el cambio de uso del suelo, la basura, el agua escasa y de mala calidad, el pésimo transporte público, etcétera, son cosas que derivan directamente de la corrupción generalizada. Los niveles en tal sentido son preocupantes y de ello hablaron la señora Isabel Miranda de Wallace y Beatriz Paredes, sobre todo. Pero no fue bastante, cualquier persona que intente realizar su vida en la ciudad de México encontrará que la podredumbre es algo que está tras de cada ambulante, recolector de basura, agente policiaco o funcionario que da la cara al público. Para qué hablar de los altos mandos. Nos han llenado de soluciones irreales, de hacer de la diversión y el espectáculo una manera de recolectar votos, mientras que la ciudad se degrada más y más.
Hay un dramático libro que se llama De la ciudad de los palacios a mancha urbana, donde aparece la realidad aterradora que enfrentamos millones de capitalinos. En efecto, también en el Distrito Federal se necesita la alternancia.
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