Con sombrero ajeno…

Humberto Musacchio

Generoso, Marcelo Ebrard donó a la Cruz Roja cuatro millones de pesos, por supuesto no de su bolsillo, sino de los impuestos que pagamos los capitalinos. Contrasta ese altruismo con lo mal que trata el perredista a sus gobernados, cuando las ambulancias del gobierno capitalino prestan un “servicio” que sólo muy generosamente podemos calificar como tal, pues hay que llamar al teléfono 060 y esperar, si bien nos va, media hora y hasta más para que llegue al lugar el auxilio solicitado.

El 28 de mayo, en Iztapalapa, un limpiaparabrisas fue arrollado por una de esas máquina de la muerte que son los microbuses. Casualmente pasaba por ahí Isabel Miranda de Wallace, candidata panista al gobierno del Distrito Federal, quien un momento después y desde el lugar de los hechos solicitó una ambulancia del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas, la que tardó más de media hora en llegar al sitio del percance.

En una ciudad con el intenso tráfico de la capital mexicana, parece normal que todo recorrido consuma tiempo precioso que puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Lo que de ninguna manera puede ser normal ni aceptable es que el retraso ocurra porque las ambulancias no tienen gasolina, que fue precisamente lo que contestaron a la señora Wallace en la delegación Iztapalapa.

Sobran casos conocidos para ilustrar el desgarriate de los servicios municipales. Como botón de muestra, cabe mencionar que hace unos días aparecieron en la colonia Condesa cuatro patrullas —¡cuatro!— para despojar de su motocicleta a un muchacho que tuvo la mala ocurrencia de dejarla sobre la banqueta, atada a un poste, pues ya antes habían intentado robársela.

En la Condesa no hay estacionamientos ni se han preocupado por construirlos los gobiernos delegacional y del DF, pero eso sí, las grúas de un empresa privada levantan implacablemente todo vehículo que a su juicio esté mal estacionado. En este caso, las patrullas P74-14, P74-28, P74-33 y P7438 participaron en el “operativo” contra el pobre chamaco al que despojaron de su moto.

Por si fuera poco, las cuatro patrullas no eran de la delegación Cuauhtémoc ni de la zona Roma-Condesa, sino que tenían todas el letrero “Embajadas”, lo que significa que se abandonó a su suerte las sedes diplomáticas en horas hábiles y se mandó a los patrulleros a cumplir otras funciones en perjuicio de los diplomáticos y de los habitantes de la colonia Condesa. ¿De qué se trata? ¿De intimidar a ciudadanos pacíficos o simplemente de buscar mordidas?