Un mes para la hora de la verdad
Félix Fuentes
Josefina Vázquez Mota y su partido dejan la patria como un verdadero camposanto en 12 años, afirmó Javier Sicilia, del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad.
A Andrés Manuel López Obrador le espetó de frente: “¡Ni para usted ni para su partido existen los casi 60 mil muertos, los cientos de desplazados, las viudas, los niños (que) existen en nuestro pensamiento”. Además lo calificó de espíritu fascista.
Los candidatos no esperaban señalamientos tan contundentes en su contra y hubo de ser Sicilia quien exhibiera en su magnitud la “guerra” fracasada de Felipe Calderón contra la delincuencia. Vázquez Mota escuchó que es la continuidad de un régimen de horror.
Sicilia, quien se niega a votar por algún candidato, culpó al partido de Josefina de la guerra “imbécil” que Acción Nacional emprende contra el crimen organizado y ella no ha sido capaz de pedir perdón a las víctimas de la delincuencia.
“Su partido es responsable de toda la violencia, parece que ustedes sólo tienen imaginación para la violencia y la disputa del poder”, manifestó Sicilia.
Ante acusaciones tan directas, Vázquez Mota pidió perdón a familiares de víctimas desaparecidas y muertas “por la omisión y faltas cometidas por nuestros gobiernos en la lucha contra el crimen organizado”.
Sicilia besó a Enrique Peña, pero López Obrador prefirió un fuerte abrazo con el líder social, quien reprochó al candidato de izquierda que para él y su partido no existan los 60 mil muertos en el conflicto contra el narcotráfico. A la vez lo calificó de intolerante, sordo y mesiánico.
Peña Nieto no salió indemne de la cadena de ataques y Sicilia lo ubicó como heredero del pasado corrupto, habiendo mencionado a exmandatarios como el Góber Precioso de Puebla y el oaxaqueño Ulises Ruiz. Otra vez fue increpado Peña por el caso de Atenco y el mexiquense aceptó que ese asunto le dejó lecciones.
Como brasa ardiente debió caer a López Obrador el señalamiento de los ejecutados porque, en efecto, ni antes ni durante su campaña política se ha referido a tanta gente muerta a manos de las mafias, pese a que han caído miles y miles de hombres, mujeres y menores de edad inocentes.
Ese silencio del tabasqueño implica sospechas de un acuerdo con el régimen panista, como se vio en el pasado “debate” cuando Vázquez Mota y López Obrador hicieron causa común para agredir a Peña Nieto.
Es inexplicable que López Obrador guarde silencio sobre las matanzas cotidianas y no reproche a Calderón su táctica —si existe alguna— para combatir el hampa. De ello nada dijo el Peje a Vázquez Mota ni del grave clima de inseguridad nacional durante el supuesto “debate”.
Se supone que en el encuentro de los cuatro candidatos, a celebrarse el 10 de junio en Guadalajara, van a ser debatidos los principales problemas de la república, en vez de recurrir a las agresiones personales.
Javier Sicilia puso sobre la mesa el drama de los muertos y desaparecidos en este sexenio, y a Peña Nieto se le presenta la oportunidad de abundar en ese asunto y exigir el cambio de estrategia al gobierno, causante de tantas muertes y extorsiones como la de Sabritas.
El abanderado tricolor no ha querido caer en confrontaciones, pero los priistas quieren respuestas a la guerra sucia del calderonismo, denunciada por el propio Peña. Falta un mes para la hora de la verdad.
