Científicos logran que ratas recuperen movilidad en patas traseras

René Anaya

Es probable que el sueño de muchos mexicanos se empiece a cumplir hoy: lograr que nuestro país se sacuda la parálisis que sufre desde hace años y vuelva a caminar con seguridad, empleo, educación y estabilidad económica y social, si elegimos acertadamente a nuestro próximo gobernante.

De manera similar, muchos hombres que han quedado paralíticos por una lesión medular podrán volver a caminar, siempre y cuando investigadores del Instituto Federal Suizo de Tecnología y de la Universidad de Zurich, Suiza, logren probar en seres humanos un método experimental que ha permitido a las ratas recuperar la movilidad de sus patas traseras.

 

Tres pasos importantes

Probablemente resulte más difícil conseguir que México empiece a dar sus primeros pasos en una ruta democrática y estable, libre de violencia, que hacer algo similar con personas paralíticas, pues el experimento con ratas es muy prometedor, según se ha publicado en el artículo Restoring “Voluntary Control of Locomotion after Paralyzing Spinal Cord Injury”, en la revista Science del 1 de junio.

Un grupo de investigadores, encabezados por el doctor Gregoire Courtine, logró que diez ratas con dos cortes en la médula espinal (una en la mitad derecha y otra en la izquierda), que les ocasionó parálisis de las patas traseras, recuperaran el movimiento voluntario, subieran escaleras y esquivaran obstáculos.

Los investigadores no pretendían curar la lesión de la médula espinal, sino encontrar un camino para lograr la recuperación de las ratas, mediante la reactivación de las redes neuronales que estaban intactas, a pesar de la lesión. Con tal finalidad, se llevó a cabo un experimento basado en tres acciones: estimulación neuroquímica, estimulación eléctrica y entrenamiento.

La primera acción consistió en administrar en la médula espinal un coctel farmacológico con neurotransmisores, los cuales serían los mismos que habría recibido la médula si hubiera estado en contacto con su cerebro. Además, los investigadores enviaron impulsos eléctricos por medio de dos pequeños electrodos ubicados en dos puntos de la médula, por debajo de la lesión.

“Esto básicamente lleva a las células de un estado no funcional a otro funcional… Es como una prótesis electroquímica del cerebro que despierta al cerebro espinal y permite la locomoción [caminar]”, consideró el doctor Gregoire Courtine.

Pero eso no era suficiente, ya que las ratas podrían desplazarse con sus patas delanteras, arrastrando las traseras, para evitarlo se les colocó en un sistema de apoyo robótico que consistió en un arnés que las obligaba a permanecer colgadas, con sus patas traseras tocando el piso de una banda rodante. Cabe aclarar que ni el arnés ni la banda facilitaban los movimientos, únicamente daban soporte para mantenerlas en dos patas.

 

 

Levantarse y andar

A estas tres acciones se unió la recompensa de chocolate. Así, a las seis semanas se empezaron a ver resultados, pues las ratas ya podían mantener su peso y movían sus patas, lo que significaba que había algún tipo de señal proveniente del cerebro; dos semanas más tarde ya subían escaleras y esquivaban obstáculos. Esta conducta manifestaba un control voluntario de las patas traseras.

Los resultados, según Courtine, demuestran que “hemos promovido una amplia remodelación de las conexiones neuronales no solo en el sitio de la lesión, sino en todo el sistema nervioso central, inclusive en el cerebro”.

Ante estos resultados, los especialistas ha reaccionado con escepticismo, como Reggie Egerton, de la Universidad de California en Los Angeles, quien ha advertido que “estamos activando la médula espinal hasta niveles críticos”; y con entusiasmo, como Bryce Vissel, del Instituto Garvan para la Investigación Médica, de Sidney, Australia, quien ha señalado:

“El mayor avance de este nuevo estudio es mostrar que es posible estimular casi toda la recuperación funcional en las ratas con una lesión profunda, utilizando una combinación de drogas terapéuticas inyectadas a la médula espinal, estimulación eléctrica de la médula y ayuda inicial para caminar. Estamos a punto de un avance verdaderamente profundo en la medicina moderna: la posibilidad de reparar la médula espinal después de una lesión”.

Por su parte, el neurocientífico Zhigang He, de la Escuela Médica de Harvard, Estados Unidos, planteó que a pesar de que todas las conexiones entre el cerebro y la médula espinal se interrumpieron “existen algunas fibras restantes, por lo que el atractivo de su tecnología está en el uso del sistema de entrenamiento robótico para activar las conexiones restantes y permitir a la corteza cerebral controlar los miembros, así como recuperar el movimiento voluntario”.

De una manera similar, si vale la comparación, aunque parezca que el país se encuentra desahuciado, es posible que entre todos lo pongamos de nueva cuenta en pie y que empiece a caminar, si restablecemos las conexiones entre gobierno y sociedad, gracias a una buena elección que nos permita transitar por nuevos caminos realmente democráticos y libres de corrupción.

reneanayas@yahoo.com.mx